‘Cocodrilos’, un thriller sobre violencia, periodismo y libertad de expresión
El director J. Xavier Velasco reconoce su nueva película nació de los asesinatos de Regina Martínez y Rubén Espinosa.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
Tras la muerte de una amiga y mentora periodista a manos del crimen organizado, Santiago (Hoze Meléndez) decide retomar la investigación que ella dejó pendiente. En el camino el joven fotorreportero se encontrará con toda una maraña de violencia e impunidad que envuelven al puerto de Veracruz.
Inspirado en elementos de la vida real, el cineasta X. Javier Velasco escribió y dirigió Cocodrilos, una película en la que también participan Arcelia Ramírez, Teresita Sánchez, Aída López y Carlos Aragón, y que ya puedes ver en las salas del país.
¿Qué te lleva a filmar Cocodrilos?
La película tiene su origen en la realidad. Soy de Xalapa y me tocó vivir un periodo ultraviolento contra la prensa. Particularmente los asesinatos de Regina Martínez y Rubén Espinosa me sacudieron. A partir de ambos casos sentí la necesidad de contar una historia vinculada con este tema. Mi herramienta es la ficción, no soy documentalista, por eso decidí aproximarme al thriller para contar una historia apoyada en muchísima investigación. Hablé con periodistas del puerto, madres buscadoras y leí muchos materiales.
¿Qué libertades encuentras en la ficción para hablar de estos temas con mayor soltura?
Cuando comencé a desarrollar el proyecto no existía una película que hablara sobre el tema desde la ficción. Hay muchos documentales al respecto, pero la ficción nos da herramientas distintas. Me interesa llegar a audiencias que posiblemente no son cercanas al documental o que no ven las noticias. A través de una historia con sus distintos elementos narrativos podemos construir un relato que genere reflexión, pero sin hacer de lado el entretenimiento.
La película nació de dos casos ocurridos hace varios años, desgraciadamente el tema sigue vigente…
Esta violencia tiene más de diez años, desgraciadamente las nuevas generaciones no son tan conscientes de esto y por eso me interesa invitarlos a no normalizarla. Me parece escalofriante que el tema siga vigente, aunque al mismo tiempo empodera a la película como vehículo para hablar de todo esto.
¿Cómo construiste el personaje de Santiago y de qué manera te cuidaste de no quedarte en la dimensión de la denuncia y la víctima?
Me interesaba ser muy respetuoso con el tema, cuidar la verosimilitud, hacer representaciones dignas y no representar la violencia de una manera espectacular. Al llegar a la preproducción hice mucho trabajo con los actores y actrices, creo que esto se refleja en las cuatro nominaciones al Ariel en materia de reparto. A Hoze le recomendé lecturas, tuvimos la asesoría de tres periodistas y fotoperiodistas. Lo asesoramos para pudiera enriquecer y humanizar a su personaje. Había una preocupación para no caer en clichés, ni romantizar demasiado. Queríamos tener los pies en la tierra.
¿Cambió en algo tu reflexión sobre la relación entre violencia y periodismo?
Escuchar historias terroríficas por parte de los periodistas potenció mi empatía. Como artista la empatía es un deber y una necesidad para entender al otro y contar historias. Lamento mucho que en nuestro país y en otros lugares haya ataques contra la verdad y la libertad de información. Como sociedad tenemos que proteger a nuestra prensa y nuestro derecho a estar informados de manera veraz.
¿Qué relación encuentras entre el thriller y el presente del país?
El thriller es un género que ofrece muchas herramientas narrativas y estéticas, tiene la capacidad de ajustarse a la búsqueda del secreto y la verdad. Me interesaba, además, hacer del puerto de Veracruz un personaje más. Conservar sus texturas de salitre, los colores variados, la atmósfera húmeda y vaporosa. Se me ocurrió el término de noir tropical para englobar todo esto. Creo que el thriller apenas está despuntando en nuestro país, pero por fortuna cada vez hay más oportunidad de hacerlo.








