La editorial Ático de los libros desembarca en México y viene con todo
Su directora, Claudia Casanova, adelanta: “Más que adaptarnos haremos lo que hemos hecho siempre que es editar aquello que consideramos necesario”.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
Tras quince años de existencia editorial Ático de los libros por fin cruza el océano Atlántico para instalarse en México, “es un sueño completo”, expresa su directora Claudia Casanova.
La firma española apuesta por traer sus distintas colecciones y por publicar autores locales, destaca en este sentido la reedición de Amphitryon, novela con la que el mexicano Ignacio Padilla obtuvo el Premio Primavera de Novela.
Fiel a una vocación casi omnívora respecto a los libros y géneros, adelanta que vienen a competir con todo y reconoce que la mayor aportación de un editor se encuentra en la originalidad de su catálogo.
¿Qué los lleva a instalar oficinas en México?, ¿cuáles son sus expectativas?
Es un sueño cumplido. Tanto mi socio, Juan Luis Roca, como yo, empezamos nuestra trayectoria en distintas editoriales, pero siempre con la mirada hacia América Latina. Yo trabajé en Paidós cuando era independiente y él coordinaba la exportación en Plaza y Janés. Siempre tuvimos muy clara la importancia de llegar a Argentina, Colombia, Chile, Uruguay y Perú. Por otro lado, somos unos editores atípicos. Siempre hemos tenido clara la importancia de publicar cosas distintas. En la diversidad hay una riqueza que vale la pena explorar. Abrir casa en México es todo un reto porque tendremos bodega y equipos comerciales y editoriales propios, creemos que es la mejor manera de llegar al lector mexicano.
El Ático es un sello que ya tiene quince años. ¿Qué condiciones tuvieron que darse para expandirse en México?
Se requiere de algo de suerte y de mucha persistencia. Es importante contar con el equipo adecuado. A veces las cosas pasan cuando tienen que pasar. Ahora tenemos la suerte de contar con Iván Mozo como gerente y con un equipo estupendo. Tenemos mucha ilusión por publicar autores mexicanos e hispanoamericanos, por eso lanzamos la colección Ático ficciones, cuyo fin es recuperar una línea literaria. Vamos a estrenarla en México con la recuperación de Amphytrion, de Ignacio Padilla. Consideramos que es una forma de mandar una señal al mundo cultural y literario mexicano de que estamos aquí con la idea de publicar autores locales, no solamente editar lo que se lanza en España. La presentaremos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
¿Qué otros sellos o géneros lanzarán?
Tenemos siete sellos. En Ático de los libros publicamos ficción literaria, ensayo histórico, filosófico y de divulgación. Tenemos sellos dedicados a la narrativa noir, thriller y suspenso. En Wonder Books publicamos narrativa juvenil y romántica, ha sido un fenómeno entre los lectores, ahí tenemos la saga de novelas de Elle Kennedy que sido adaptada en formato de serie por Prime Video. Editamos también títulos de manga, bienestar y ciencia ficción, en este rubro acabamos de publicar en nuestro sello Oz Editorial, Entre dos fuegos, de Christopher Buelhman, que está funcionando muy bien en España. Como ves somos editores omnívoros.
¿No creen en el dicho “el que mucho abarca poco aprieta”?
Así aprendimos a editar. Cuando empiezas solamente puedes dedicarte a una lista o temática, pero nosotros somos lectores antes que editores, y muy curiosos, nos interesa todo. Los dos primeros títulos que publicamos fueron Kanikosen, una novela del japonés Takiji Kobayashi, un escritor comunista de los años treinta, donde denuncia las condiciones de vida de los pescadores de Kamchatka, es un libro totalmente vigente hoy en día porque las condiciones de vida de los trabajadores no han cambiado mucho. También publicamos los libros de David Simon, el creador de The Wire, donde cuenta la degradación de múltiples instituciones, como la policía, los juzgados y la política, todo ambientado en el mundo de la droga de Baltimore. Un lector interesado en los libros va de un género a otro y eso es lo que nos pasa a nosotros.
Supongo que antes de llegar a México habrán hecho un estudio de mercado, ¿qué perfil tiene el lector mexicano?
Detectamos que nos piden libros de historia, de arte, manga y narrativa romántica. Creemos que es un lector que se puede sentir cómodo con nuestra propuesta. Más que adaptarnos haremos lo que hemos hecho siempre que es editar aquello que consideramos necesario, ahí radica la originalidad que puede aportar un editor, por supuesto escuchando al lector, al mercado y buscando plumas mexicanas. El trabajo de un editor consiste en detectar buenos libros y comunicárselos al mundo.
¿Qué otros autores latinoamericanos tienen contemplados en su plan editorial?
Todavía estamos trabajando en eso. Acabamos de abrir oficina en México y vamos poco apoco. Nuestra colección literaria tiene contempladas entre 8 y 10 títulos al año. Mezclaremos nuevas voces con nuestra propia herencia editorial.
Un tema para las editoriales extranjeras son los precios, que suelen ser altos para la economía mexicana. ¿Cómo afrontarán esta parte?
Ya estamos imprimiendo en México. Solamente así tendremos precios competitivos. Publicaremos nuestros títulos en tapa blanda y tenemos un sello de bolsillo. Para nosotros es importantísimo ahí sí que el lector mexicano no tenga ninguna barrera en los precios de acceso a nuestros libros.




