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'No existe fracking sustentable' | Entrevista con Santiago Cané

Santiago Cané, coordinador de la línea estratégica de petróleo y gas de AIDA, analiza los riesgos ambientales del fracking, cuestiona su viabilidad en México y explica las lecciones que deja Vaca Muerta, Argentina.

  • Redacción AN / SH
23 Oct, 2026 18:03
'No existe fracking sustentable' | Entrevista con Santiago Cané
Foto cortesía Pablo E Piovano

Por Samantta Hernández Escobar.

El fracking vuelve al debate energético en México.

Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum se comprometió a no impulsar esta técnica de extracción de hidrocarburos, el gobierno federal estudia la viabilidad de aprovechar yacimientos de gas no convencional.

La posibilidad ha despertado cuestionamientos por los riesgos que la fracturación hidráulica representa para el agua, los ecosistemas y las comunidades cercanas a las zonas de extracción. También ha reabierto la discusión sobre la dependencia de México del gas importado de Estados Unidos y las alternativas para reducirla.

La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, aclaró que la presidenta no ha autorizado pruebas piloto ni proyectos de explotación. Los estudios, precisó, buscan determinar si existe agua salada profunda que pudiera utilizarse en estos procesos.

Pero ¿es posible hablar de un fracking sustentable?

Para Santiago Cané, coordinador de la línea estratégica de petróleo y gas de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), la respuesta es clara: “No existe fracking sustentable”.

En entrevista con Naturaleza Aristegui, con motivo del Día Internacional contra el Cambio Climático, que se conmemora el 24 de octubre, el especialista abordó los riesgos de esta técnica y las implicaciones de ampliar la extracción de gas fósil en México.

Desde Argentina, Cané también compartió su experiencia sobre los impactos del fracking en Vaca Muerta, donde comunidades han denunciado afectaciones al agua, conflictos territoriales y movimientos sísmicos relacionados con la actividad extractiva.

¿Qué es el fracking y en qué se diferencia de la extracción convencional?

Naturaleza Aristegui: Para quien escucha por primera vez sobre esta técnica, ¿qué es exactamente el fracking o fracturación hidráulica, en qué se diferencia de la extracción convencional de petróleo y gas y por qué genera preocupación ambiental?

Santiago Cané: El fracking es una técnica especial de extracción de petróleo y gas, de formaciones que son más compactas y en las que es más difícil que el petróleo, que el gas salga para la superficie.

Entonces, lo que necesitan para que eso surja es inyectar agua con mucha presión, mucha cantidad de agua mezclada con arena y mezclada con cierta cantidad de componentes químicos, que eso con la presión que tiene fractura las rocas, las piedras o abre la arena compacta y permite que los fluidos suban a la superficie.

Además de esa fractura que la diferencia de la explotación convencional, se realizan excavaciones horizontales. Los pozos son primero verticales, bajan entre 500, 700, 1,000, 2,000 o 3,000 metros y luego extienden el pozo horizontalmente.

Entonces, desde la boca del pozo puede irse hacia unos 1,000, 1,200 metros hacia los costados. Eso sería muy simplemente lo que es la fractura hidráulica, cómo se diferencia de la explotación convencional.

¿Existe realmente el fracking sustentable?

Naturaleza Aristegui: En México, la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, aclaró que la presidenta Claudia Sheinbaum no ha autorizado pruebas piloto ni explotación, sino únicamente estudios para verificar la disponibilidad de agua salada profunda. Desde el análisis jurídico y técnico de AIDA, ¿existe tal cosa como el fracking sustentable?

Santiago Cané: De mi parte yo creo que no existe fracking sustentable. Hay que ver qué significa, cuáles son los límites de esa sustentabilidad. Incluso la explotación comercial convencional de hidrocarburos ya tiene una cantidad de impactos sociales y ambientales, sin hablar de los climáticos, que ponen en duda la posibilidad de presentarlo como sustentable.

Pero además de eso, de los riesgos que tiene la actividad en sí misma y el continuar con los combustibles fósiles, el fracking es como raspar el fondo de la olla, intentar sacar lo último que se pueda de petróleo y gas, porque hay disponibilidad en el mercado cuando antes no se realizaba por ser extremadamente caro. Es mucho más caro producir, extraer mediante fracking que mediante el convencional, por eso no se hace desde siempre.

Pero además tiene ciertas condiciones técnicas que hacen imposible que sea sustentable. Desde impactos muy simples como los caminos o la ocupación del territorio para las plataformas en las que se hacen las excavaciones, hasta el uso y contaminación de millones y millones de litros de agua.

Pasando por la contaminación del suelo, el uso de contaminantes que quedan bajo tierra, la imposibilidad de recuperar todo el agua que se pierde y de darle tratamiento adecuado al agua que se recupera para que deje de ser contaminante, la cantidad de residuos sólidos que genera, también altamente contaminantes, que son residuos peligrosos en términos industriales.

Además genera sismicidad inducida, que es inducir movimientos de la tierra, sismos de dos a cuatro o cinco grados en lugares en los que no existía ese tipo de movimientos, que a partir del fracking sí ocurren por la inyección, por las fracturas y por la inyección en los pozos residuales, donde inyectan los residuos que después quedan para siempre ahí bajo tierra sin tratamiento y con el riesgo de filtrarse.

Además de esto, que son las cuestiones que ocurren sí o sí para hacer fracking, pueden ocurrir incidentes, ya sea ruptura de caños subterráneos que generan filtraciones de contaminación a cuerpos de agua, además del suelo, derrames, incendios, explosiones en las instalaciones.

Entonces, hablar de fracking sustentable indica una negación de la realidad.

Desde el aspecto jurídico no hay forma, por el momento, al menos mientras la ciencia o la técnica sea como es hoy, de superar el principio de precaución ambiental.

Este principio, que para nosotros es muy importante, ordena que no se pueda autorizar una actividad mientras no haya un conocimiento cierto, mientras la ciencia no conozca el alcance de sus impactos. Y con el fracking no se puede conocer de antemano el alcance de sus impactos porque, ya decía, hay algunos impactos que ocurren siempre, pero hay otros que pueden ser peores dependiendo de las condiciones de cada lugar.

¿Puede el fracking contribuir a la soberanía energética de México?

Naturaleza Aristegui: México depende ampliamente del gas natural importado de Estados Unidos. ¿Cómo analizas la tensión entre la búsqueda de soberanía energética y la protección de los ecosistemas y las comunidades?

Santiago Cané: Ahí hay una trampa.

La producción de combustibles tiene una medida de cuánta energía tenés que invertir para producir otra cantidad de energía. Y el ratio del fracking es muy bajo, por lo tanto, en términos energéticos consume mucha energía además de lo que produce. Entonces, ese balance para lograr la soberanía puede ser discutible.

Además, es una técnica que depende de conocimiento y de tecnología que Pemex no tiene, que tiene que traer de asociadas de afuera, de empresas multinacionales, que son las que realizan determinados aspectos técnicos en los distintos países en los que se hace fracking.

Entonces, es relativo lo de la soberanía energética con fundamento en el fracking, porque con las inversiones en infraestructura, con las inversiones en producción para gas por fracking, se podrían desarrollar alternativas energéticas que son más limpias.

Aunque te liberes de la dependencia de afuera, si suponemos que esa parte fuera cierta o tuviera algún aspecto que podría ser cierto, profundiza la dependencia de un combustible que hay que abandonar debido al cambio climático y debido a cómo se está moviendo el mundo en términos energéticos.

Hay un acuerdo de que si seguimos dependiendo y aumentando la dependencia de los combustibles fósiles no vamos a poder evitar el aumento de temperatura en niveles que hagan difícil o imposible la vida en algunos lugares.

Entonces, esta cuestión de la independencia se puede lograr con alternativas más limpias, con generación distribuida, con otro modelo y alejándose de la dependencia de combustibles fósiles, que siempre van a estar atados a la coyuntura internacional, a cuestiones que deciden las potencias.

Una guerra en Irán está afectando el acceso en todo el mundo, pero también el precio, de manera que las empresas eligen a dónde colocar el producto que tienen de acuerdo a quién les paga más o quién les garantiza mejores condiciones a futuro, por ejemplo.

¿Qué impactos ha dejado el fracking en Vaca Muerta, Argentina?

Naturaleza Aristegui: Argentina suele presentarse como un modelo exitoso de fracking en América Latina por la producción de Vaca Muerta. ¿Cuál es la otra cara de este proyecto en términos de contaminación, consumo de agua y afectaciones a las comunidades mapuches y locales?

Santiago Cané: La situación en Vaca Muerta en términos ambientales y sociales es bastante grave. La rentabilidad de la que se habla requiere que sí o sí las cargas, los daños que se producen, los asuma la sociedad, los asuman las comunidades o las personas que viven en los lugares en los que se realiza.

Además, como decía antes, el desarrollo de fracking depende en parte de inversiones extranjeras y de tecnología extranjera, por lo tanto, una gran parte de esas inversiones o ese dinero que se produce con la producción de gas o la producción de petróleo se pierde en pago de servicios financieros o en pago de dividendos de empresas.

Además de que requiere muchísima inversión pública en infraestructura, infraestructura de todo tipo, ya sea para la distribución de gas en gasoductos, plantas compresoras, transformadoras y todo lo que es la distribución. Esas inversiones las suele hacer el Estado, por lo tanto es un costo que no tienen las empresas, sino que se le traslada al Estado, lo paga la sociedad para que eso sea rentable. Y sobre todo los costos ambientales y sociales.

Foto cortesía Pablo E Piovano

La cuestión con el pueblo mapuche va cobrando niveles de gravedad en el sentido del acceso a las tierras. Viven en un territorio hace cientos, miles de años y las empresas los desalojan para poder acceder a los lugares en los que necesitan hacer las perforaciones.

Entonces, ya eso genera un conflicto, sin hablar de los impactos que se provocan en el aire y en el agua que afectan a la salud de estas personas y a la subsistencia también.

Porque son territorios campesinos en los que la gente vive de la agricultura, de la ganadería y la competencia por el uso del agua con el fracking provoca también la falta de disponibilidad de agua para esas otras actividades, de agua limpia sobre todo.

Uno de los principales problemas en Vaca Muerta en términos ambientales es la generación de residuos sólidos peligrosos que no tienen forma de ser tratados, que son muy caros de tratar en caso de que lo hagan, incluso hasta el límite de limpieza que hay, y que se están acumulando al aire libre en montañas de residuos que van contaminando el suelo, van contaminando el aire y, si llegan, contaminan cuerpos de agua también.

¿México podría enfrentar conflictos similares a los de Argentina?

Naturaleza Aristegui: A partir de tu experiencia, ¿consideras que si México ampliara la extracción mediante fracking podrían presentarse situaciones similares en territorios como Coahuila, Tamaulipas o Veracruz?

Santiago Cané: Sí, claramente. Estos territorios están organizados hace muchos años que existen estas intenciones de hacer fracking en México, se han hecho algunas pruebas y desde siempre generaron resistencia en la sociedad civil.

En las poblaciones cercanas y en las organizaciones ambientales que se dedican a la protección del ambiente. Existe la Alianza Mexicana Contra el Fracking, que nuclea comunidades de base y organizaciones de base o de segundo nivel también de todo el país, en las que articulan las defensas de estos territorios frente al avance de esta actividad.

Entonces, si la actividad se intensifica, los daños que produce se intensifican y por lo tanto la cantidad de personas afectadas que van a intentar defenderse o defender su territorio va a crecer también.

¿Qué relación existe entre el fracking y los sismos?

Naturaleza Aristegui: En Sauzal Bonito, Neuquén, habitantes han denunciado movimientos sísmicos y daños en sus viviendas. ¿Qué evidencia existe sobre el vínculo entre los pozos de inyección de aguas residuales del fracking y los terremotos locales?

Santiago Cané: Gracias por traer ese tema. La verdad lo conozco mucho, yo soy de acá de Argentina y trabajé con esa población, con las organizaciones que estaban acompañando por este problema.

Vaca Muerta es un gran territorio, un nombre que se da a este megaproyecto de explotar los recursos no convencionales. La provincia en la que más actividad hay se llama Neuquén, que de ahí es la ciudad, el pueblo este de Sauzal Bonito.

Neuquén es una provincia en la que no existía la actividad sísmica, no había movimiento sísmico en Neuquén hasta 2015, que es cuando se inició el fracking. Desde 2015 a la fecha hay registrados más de 500 sismos, desde algunos muy bajos hasta algunos que superan los cuatro o cinco grados.

En Sauzal Bonito particularmente se han sentido mucho esos sismos y ha llegado a rajar casas de personas. Hay muchas personas a las que se les fue rompiendo la casa, que no pueden dormir a veces porque se mueve el suelo y demás. Y hay demasiada evidencia que lo vincula con el fracking.

Al punto de que hay medidas que se deberían implementar, ya estudiadas y desarrolladas, como lo que la industria llama mejores prácticas, que al menos acá no se están aplicando.

Foto cortesía Pablo E Piovano

Por ejemplo, lo que llaman semáforo sísmico: cuando se empieza a ver que hay la posibilidad o que empieza a producirse un sismo, frenan las actividades de fractura, las actividades de inyección.

Está estudiada en varios lugares del mundo, tanto en Estados Unidos, donde se desarrolla mucho fractura hidráulica, como en Argentina, esa relación entre cuando están fracturando, dependiendo del lugar, y la producción de sismos, o cuando inyectan también en pozos residuales, donde inyectan el agua contaminada que no se puede recuperar.

Eso también genera movimientos en la tierra por las diferencias de presión y la carga que se agrega.

Realmente hay mucha bibliografía científica que analiza y concluye en esa relación de causalidad entre la fractura hidráulica del fracking y la inducción o la provocación de sismos, de movimientos de la tierra.

¿Cómo se ha frenado el fracking mediante acciones legales en América Latina?

Naturaleza Aristegui: Además de las manifestaciones y la organización comunitaria, existen recursos legales para defender los derechos ambientales. ¿Cómo ha funcionado el principio de precaución en países como Colombia y Brasil para suspender o frenar proyectos de fracking?

Santiago Cané: Primero, gracias por mencionar a Colombia y Brasil. En Argentina no ha funcionado mucho, pero porque no está funcionando demasiado bien el Poder Judicial en general. Pero en Colombia y en Brasil sí se han generado suspensiones al fracking por acciones legales.

En Brasil, por ejemplo, iniciaron la voluntad o el proyecto de desarrollar fracking en 2013 y desde el propio Estado, desde el Ministerio Público Fiscal de distintos estados, pidieron la anulación de esos contratos de fracking debido a cuestiones ambientales.

Desde entonces, desde 2013, el fracking está suspendido en Brasil por decisión judicial y en este momento se encuentra en el Superior Tribunal de Justicia, en la última etapa de tomar una resolución respecto de si se habilita o si no se habilita o si se ponen condiciones para esa habilitación.

Foto cortesía Pablo E Piovano

Entonces, por este principio de precaución, por esta necesidad de tomar medidas ambientales o por esta imposibilidad de evitar daños graves sociales y ambientales que va a provocar inevitablemente la actividad, se lleva suspendido ya en Brasil 13 años.

En Colombia también se quiso desarrollar el fracking y la sociedad civil se opuso, sobre todo las personas que viven en los territorios donde se iba a realizar, como Cesar o el Magdalena.

También se generó una alianza nacional entre distintos territorios, organizaciones de base, comunidades y organizaciones ambientales o sociales de derechos humanos.

La Alianza Colombia Libre de Fracking ha desde hace años impulsado proyectos legales para prohibir la fractura, el fracking, la explotación no convencional e incluso litigios contra la regulación ambiental y contra proyectos específicos por falta de cumplir con la consulta previa de pueblos originarios y la participación pública en las autorizaciones ambientales.

Entonces, en estos dos países se suspendió el fracking por medidas judiciales.

¿Es el gas fósil un combustible de transición energética?

Naturaleza Aristegui: Para cerrar, ante la narrativa de que el gas natural es un combustible de transición, ¿qué mensaje daría AIDA a quienes toman decisiones sobre las inversiones energéticas en México y América Latina?

Santiago Cané: Esa también es una narrativa que se está dando en todo el continente: que el gas fósil es un combustible de transición, un combustible puente o que las inversiones en su producción, en su infraestructura, son inversiones verdes, inversiones climáticas. Y es absolutamente falso, en realidad.

El gas natural, le llamo gas fósil, ellos le llaman gas natural, pero es el mismo gas. Está compuesto principalmente de metano, que es un gas con efecto invernadero que puede ser 80 veces mayor que el dióxido de carbono en un plazo de 20 años y hasta 30 veces mayor a 100 años.

Por lo tanto, si bien tiene menos emisiones de dióxido de carbono, las fugas y las emisiones incluso voluntarias en la producción, porque se realiza venteo de metano, es decir, en los pozos tienen torres que liberan ese gas al aire para liberar presión, terminan haciendo que pierda esa ventaja climática frente, incluso, al carbón, de acuerdo a la magnitud de esas emisiones que ocurran.

A lo largo de toda la cadena se puede llegar a perder más del 12, 15% de lo que se produce y eso tiene un efecto climático muy, muy fuerte. Por lo tanto, no es un combustible que haya pruebas de que sirva para reducir las emisiones.

Y en cuanto a la decisión tampoco funciona de esa manera. La inversión en infraestructura para ese modelo energético y en la producción de gas es demasiado elevada, se necesitan muchas décadas, décadas y décadas para recuperar esas inversiones.

Por lo tanto, no es un combustible que una vez instalado se vaya a abandonar, sino que una vez instalado se tiende a reforzar la dependencia y a perdurar en el tiempo.

Entonces, es falso que vaya a ser un combustible de transición porque no dan las cuentas para que sea de transición. Una vez instalado son muchas décadas de dependencia de ese modelo, de ese combustible, de ese sistema.