Mazzucato plantea transformar las herramientas del Estado para hacer realidad el Plan México
La economista propone coordinar la banca pública, las compras gubernamentales y la inversión para impulsar sectores como agua, salud, energía e infraestructura.
- Redacción AN / MDS

La economista Mariana Mazzucato planteó que el Plan México puede orientar al país hacia una economía de “prosperidad compartida”, pero advirtió que sus objetivos requieren una estructura estatal capaz de coordinar las políticas, las inversiones y las herramientas disponibles para evitar que el proyecto quede reducido a declaraciones generales.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, la profesora de Economía de la Innovación y el Valor Público en el University College London y directora-fundadora del Instituto para la Innovación y el Propósito Público explicó que durante su encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum hablaron sobre el Plan México y sobre el informe que elaboró junto con Lara Merlin, publicado en agosto, acerca de la arquitectura estatal necesaria para llevarlo a cabo.
“Hablamos del Plan México porque es un plan muy importante, da una dirección a la economía de prosperidad compartida. ¿Qué quiere decir? Una prosperidad que va a todos en vez de solo el uno por ciento”, señaló.
Mazzucato destacó la importancia de los llamados polos del bienestar y de que el desarrollo económico no se concentre territorialmente mientras persisten regiones con mayores niveles de pobreza. También mencionó la necesidad de abordar de manera coordinada los problemas relacionados con los recursos naturales, particularmente el agua, así como la energía, la salud y la infraestructura.
Sin embargo, sostuvo que el principal desafío identificado en su reporte es construir una estructura estatal que permita implementar los objetivos planteados. De lo contrario, dijo, los planes de crecimiento inclusivo o sostenible pueden quedarse únicamente en el discurso.
“Este plan es importante, pero sin una estructura del Estado que pueda implementar el plan, serán solo ‘slogans’, como muchos países que hablan de crecimiento inclusivo, crecimiento sostenible”, afirmó.
Como ejemplo de la falta de coordinación, Mazzucato se refirió a los bancos públicos mexicanos, entre ellos Nafin, Banobras, Bancomext, Fonadin y Fira. Señaló que actualmente financian proyectos, pero consideró necesario articular sus recursos alrededor de una cartera vinculada con las prioridades del Plan México, particularmente en áreas como salud, energía y agua.
Para ello, propuso aplicar lo que denominó un enfoque “mission oriented”, basado en misiones específicas que permitan coordinar diferentes instrumentos públicos para resolver problemas concretos.
Mazzucato utilizó como referencia el programa espacial estadounidense y la llegada a la Luna para explicar este concepto. Señaló que aquel proyecto involucró a unas 400 mil personas del sector privado y no se limitó a la industria aeroespacial, pues también requirió resolver problemas relacionados con materiales, alimentación y otros aspectos necesarios para alcanzar el objetivo.
La economista señaló que las compras públicas, los créditos y los impuestos pueden utilizarse para orientar la actividad económica hacia determinados objetivos. En el caso de los créditos públicos, planteó que podrían establecerse condiciones vinculadas con la calidad del empleo o con cadenas de suministro más sostenibles.
“Si ponemos condiciones que no sean top down, no demasiado difíciles, pero condiciones para tener un tipo de crecimiento diferente, eso puede transformar al país”, afirmó.
Según Mazzucato, la coordinación de esas herramientas permitiría que los instrumentos con los que ya cuenta el gobierno contribuyan de manera conjunta a las prioridades del Plan México, en lugar de operar de manera aislada.
Inversión pública y crecimiento
Al abordar la relación entre inversión pública, déficit y crecimiento económico, Mazzucato sostuvo que el presupuesto debe analizarse como un elemento que también puede contribuir a generar crecimiento, particularmente cuando el gasto se dirige a infraestructura física, infraestructura social e innovación.
“Uno tiene siempre que recordar que el presupuesto es endógeno. Si uno tiene un gasto público, que no es solo gasto, no es solo echar dinero, pero una inversión pública en infraestructura física, pero también infraestructura social para que todos en el país, por ejemplo, tengan salud, eso, en fin, nos deja crecer”, explicó.
La economista recordó que en su libro de 2013 sobre el Estado emprendedor analizó el papel de la inversión pública en el desarrollo de innovaciones posteriormente aprovechadas por el sector privado. A este fenómeno lo describió como un “crowding in effect”, mediante el cual la inversión pública puede atraer inversión privada.
En ese sentido, sostuvo que reducir la inversión pública puede tener efectos sobre el crecimiento y, eventualmente, sobre la relación entre deuda y producto interno bruto. Explicó que un menor déficit no necesariamente implica una reducción de esa proporción si al mismo tiempo se debilita el crecimiento económico.
“Entonces, uno puede tener, irónicamente, austeridad, bajar el déficit, pero, en fin, este caso del débito sobre el PIB aumenta, porque lo que está pasando sobre el crecimiento no pasa”, señaló.
Mazzucato puso como ejemplo el gasto en investigación y desarrollo en México. Dijo que el país destina 0.26% del PIB a este rubro, una proporción que calificó como una de las más bajas de América Latina. “Eso quiere decir que la innovación es baja, entonces el crecimiento es bajo”, afirmó, al sostener que el crecimiento económico depende de la inversión y de la innovación.
Frente a ello propuso utilizar las áreas prioritarias del Plan México -agua, salud, infraestructura y energía- como misiones que requieran inversión pública y que, a su vez, puedan atraer inversión privada.
La economista también cuestionó un modelo de crecimiento centrado únicamente en la expansión económica, al vincularlo con el proceso de financiarización de la economía. Señaló que una proporción reducida de las finanzas privadas llega a la economía real.
“Hay una economía muy financiarizada. ¿Qué quiero decir? Solo el 25% más o menos de la finanza privada resulta que va en la economía real”, explicó.
Como contraste, señaló que en Reino Unido, donde reside, alrededor de 80% de las finanzas regresan al propio sector financiero. Utilizó el acrónimo FIRE, correspondiente a “Finance, insurance and real estate”, para referirse a esa dinámica.
Mazzucato planteó que una parte de los recursos financieros debería dirigirse hacia la economía productiva, incluidas las pequeñas empresas que operan en sectores considerados estratégicos e innovadores.
Pero advirtió que el acceso al financiamiento no es suficiente si esas empresas no cuentan con mercados para crecer. “En México hay algo así como 95% de las empresas que son micro, pequeñísimas, no están creciendo. Y es donde la parte de la demanda importa”, afirmó.
Como ejemplos mencionó las compras de alimentos para escuelas y el desarrollo de transporte sostenible, que podrían generar mercados para empresas capaces de pasar de una etapa de emprendimiento a una de expansión. “Si solamente romantizamos las pequeñas empresas, tenemos una estructura muy polarizada”, señaló.
Sentido de urgencia
La especialista también señaló las experiencias de la pandemia de COVID-19 y de las guerras para argumentar que los gobiernos cuentan con instrumentos capaces de movilizar recursos rápidamente cuando identifican un problema como prioritario.
“Muchos países, incluyo incluso México, hicieron acciones mucho más veloces”, dijo sobre la respuesta ante la pandemia.
Recordó que durante la emergencia sanitaria se utilizaron instrumentos de compras públicas originalmente desarrollados para contextos bélicos. Citó el Defense Production Procurement Act de Estados Unidos, que, según explicó, fue empleado durante la pandemia y había sido concebido como un instrumento relacionado con la guerra de Corea.
“Y eso creo que es muy importante, porque quiere decir que los gobiernos saben actuar, pero no lo hacen. Saben actuar solamente cuando hay urgencia”, sostuvo.
A su juicio, los objetivos establecidos en el Plan México pueden ser tratados bajo esa misma lógica de prioridad, entre ellos garantizar agua, energía limpia, salud e infraestructura física y social. También planteó que los hospitales y otros componentes de la infraestructura social deben ser considerados como inversiones de capital y no únicamente como gasto corriente.
Mazzucato consideró que la implementación del Plan México requiere además una coordinación intersectorial dentro del gobierno, de modo que áreas como energía, medio ambiente, finanzas y economía trabajen de manera conjunta alrededor de las mismas misiones.
“¿Cómo vamos a construir un gobierno donde esos retos están al centro? Entonces necesitamos que los diferentes secretarías de energía, de ambiente, de finanzas, de economía, trabajan juntos en un modo intersectorial”, explicó.
Inseguridad, Estado y relación entre sector público y privado
Al abordar la relación entre inversión, seguridad y condiciones institucionales, Mazzucato aclaró que no es especialista en los problemas de inseguridad de México, pero recurrió a la experiencia italiana para explicar su argumento sobre la relación entre un Estado débil y el surgimiento de estructuras mafiosas.
Sostuvo que este tipo de estructuras puede encontrar condiciones favorables cuando las instituciones estatales no funcionan adecuadamente. “Cuando hay un Estado que no funciona, eso es materia muy fértil para una mafia”, afirmó.
Sin embargo, Mazzucato rechazó atribuir los problemas económicos de México exclusivamente a circunstancias recientes. Señaló que las dificultades relacionadas con la inversión pública y privada tienen una trayectoria de varias décadas y consideró necesario analizar por separado distintos factores para entender su evolución.
La economista planteó que, para analizar los distintos componentes del problema, se puede utilizar el principio de ceteris paribus, es decir, mantener determinados factores constantes para estudiar otros elementos de manera aislada. En ese sentido, mencionó el poder de mercado y el “comportamiento rentístico” como cuestiones que deben analizarse en la economía mexicana desde una perspectiva de largo plazo.
Como ejemplo, se refirió a la privatización de Telmex y sostuvo que ese proceso concentró recursos en un número reducido de personas a partir de una infraestructura que anteriormente era pública. “Eso no es por vía de las extorsiones o la mafia, eso es porque el país decidió privatizar de esta manera”, afirmó.
También mencionó la pérdida de capacidades de algunas estructuras y empresas públicas durante las últimas décadas, particularmente en términos de personal técnico e ingenieros.
“Pero cuando uno no tiene capacidades en el Estado, capacidades en la estructura pública que puede ser esas empresas públicas, cuando tenemos una relación rentística, parasitaria entre el público y el privado, eso está muy bien para la mafia”, señaló.
Por lo tanto, planteó fortalecer una relación entre los sectores público y privado basada en la reciprocidad y no en relaciones que calificó como parasitarias o rentísticas. También insistió en la necesidad de generar condiciones para que las pequeñas empresas puedan crecer y evitar una estructura productiva excesivamente polarizada.
Mazzucato concluyó que esos cambios económicos también pueden contribuir a enfrentar problemas de carácter político, aunque consideró necesario recurrir a especialistas para establecer con mayor precisión la relación entre la debilidad económica acumulada durante décadas y fenómenos como la inseguridad, las extorsiones y las condiciones institucionales.




