Joyce, la mujer que salvó el arte de John Fante
En entrevista, el guionista Frank Spotnitz habla de 'El infierno de Fante', una novela gráfica donde explora la biografía del escritor estadounidense.
- Redacción AN / HG

Por Reyna Paz Avendaño
@reynisapaz
“Lamento informarle que hemos tomado la decisión de no publicar su novela. Me apena mucho decirle esto, pero debo ser honesto. Ha perdido el toque. Tiene que retomar su oficio”, decía la carta que recibió John Fante después de entregarle a su editor el manuscrito de Un año pésimo, novela escrita tras el gran éxito de Llenos de vida (1952). “Ese momento fue decisivo para el autor”, compartió Joyce, esposa del escritor estadounidense, al guionista Frank Spotnitz, quien recientemente publicó, junto con el caricaturista mexicano José Hernández, la novela gráfica El infierno de Fante (Sexto Piso).
Cuando John Fante leyó esa carta, lloró frente a sus hijos y “su arrogancia se fue convirtiendo en humildad, perdió su confianza en sí mismo”, confesó Joyce. Al poco tiempo, el escritor maldito y admirado por Charles Bukowski sufrió varias complicaciones a causa de su diabetes: perdió las piernas y la visión.
“Conocí a Joyce, congeniamos mucho y ella confió en mí. Le decía que algún día contaría su historia. Logré conocer a toda la familia Fante, a los cuatro hijos cuando estaban vivos, y desde entonces dos de ellos han fallecido”, narra en entrevista Frank Spotnitz, conocido en el mundo del espectáculo por crear la serie The X-Files y quien ahora debuta como escritor.
¿Por qué elegir la vida de Fante para escribir un libro y no una serie?
Fui reportero cuando dejé la universidad y a mis 27 años simplemente decidí que necesitaba ir a Hollywood e intentar triunfar como escritor; eso es lo que siempre quise hacer. Así que me mudé de París, donde fui reportero, pero de regreso a Los Ángeles me encontré con un libro de Fante, lo leí y pensé: “Esta es una gran novela, ¿por qué nunca he oído hablar de este tipo?”. Rápidamente leí todos sus libros que estaban impresos en ese momento; eran como cuatro. Me preguntaba: “¿Cómo puede ser que alguien tan talentoso no haya sido reconocido?” Entonces, como había sido reportero, encontré a Joyce Fante, su viuda, en Malibú.
¿Tuviste acceso a las cartas de Joyce?
Sí. El libro está contado en dos partes. La primera, bueno, un poco menos de la mitad, es desde el punto de vista de John, y luego el resto de la historia es desde el punto de vista de Joyce. Tuve acceso a todas sus cartas y a toda la escritura personal no publicada que ella había hecho. Joyce nunca terminó de escribir sus memorias.
¿Sigues en contacto con la familia Fante?
Sí, sigo siendo cercano a Jim y Vickie. De hecho, fue Vickie quien me dio acceso a todo. No tuve acceso a todo hasta hace unos diez años, cuando finalmente obtuve todos los papeles, porque Joyce murió en 2005, así que había mucho que no había visto mientras ella vivía. Escribir esta historia, como te puedes imaginar, es muy delicado porque no siempre es muy halagador; hay cosas muy oscuras ahí. Pienso que fue valiente de parte de Jim y Vickie confiar en nosotros para contar la historia porque, por un lado, aman a su padre y no quieren manchar su nombre. Por otro lado, saben lo que su madre tuvo que pasar y cuán heroico fue, a mi juicio, que ella hiciera lo que hizo. La belleza de esto es que ella salvó al artista John Fante. Si no fuera por Joyce, no estaríamos aquí. No estaríamos hablando de Fante. No sabríamos quién fue. Pero después de que él murió, ella fue capaz de convertirlo en el éxito que soñó ser durante su vida. Lo cual es una triste, bella y terrible ironía de esta historia.
En la novela ilustrada, Spotnitz narra la violencia que vivió Joyce. Cuando John se emborrachaba, lo cual era muy frecuente, la humillaba; el día que nació su cuarto hijo, él no acudió al hospital porque estaba enojado de que existiera otra responsabilidad en su vida; y siempre se gastaba los anticipos de novelas y guiones en apuestas y vicios.
“Ella quería ser poeta y autora por derecho propio. Tenía ambiciones, estudió en Stanford y realmente subordinó su propia ambición para apoyar el talento de él. La encontré heroica, valiente y muy inteligente. En cierto modo ella no pudo salvar al hombre, pero pudo salvar su arte. A veces con los artistas, la mejor parte de ellos es su arte. Y la historia trata sobre eso, sobre la dicotomía entre las dos cosas”, comenta Spotnitz.
¿Fue una manera de sacar provecho de su sufrimiento?
Sí. Creo que ella pensó: “Yo también sufrí por esto, entonces ésta es también mi validación”. Cuando la novela Ask the dust fracasó en 1939, porque la editorial Stackpole publicó una edición no autorizada por Adolf Hitler de Mi lucha y los abogados del führer ganaron una demanda dejando en ruina a la editorial, significó un gran golpe para Fante, porque estaba convencido de que había escrito su obra maestra. Eso nunca lo superó del todo. También desperdició décadas escribiendo películas no muy buenas en Hollywood. Todo esto es para mí algo muy personal porque le prometí a Joyce —hace 35 años— que algún día contaría su historia.







