Salud mental y resiliencia de los sistemas de respuesta a emergencias: nuevo análisis en El Colegio Nacional
La mesa redonda, que coordina la colegiada María Elena Medina-Mora, se realizará mañana, a las 18 h, en el Aula Mayor de la institución.
- Redacción AN / MDS

Por Andrea Martínez / El Colegio Nacional*
Los primeros respondientes del sector salud —enfermeras, médicos, trabajadoras sociales y personal administrativo— son cuatro veces más propensos de padecer problemas de salud mental. Estas afectaciones también alcanzan a quienes brindan contención y apoyo a personas migrantes.
Las dolencias mentales son distintas entre hombres y mujeres. Mientras ellas son más proclives a desarrollar depresión y ansiedad, ellos tienden a incrementar el consumo de sustancias, como alcohol y tabaco, lo que acarrea otras consecuencias negativas para su salud física y mental.
Además del estrés que implica atender pacientes con recursos limitados y brindar apoyo a personas en situación de movilidad, otro factor que deteriora la salud mental de los primeros respondientes es la exigencia y la violencia que ejercen sobre ellos sus superiores, explica en entrevista Rebeca Robles García, investigadora del Departamento de Modelos de Intervención de la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM).
“Los problemas de salud mental son mucho más frecuentes tanto en la población general, como ya lo vivimos durante la pandemia, como en los primeros respondientes. Puede llegarse a duplicar, triplicar y hasta cuadriplicar la frecuencia de problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad o el estrés postraumático, además de otros síndromes que llamamos de ‘trauma ocupacional’, por ejemplo, el síndrome de desgaste ocupacional o burnout”, ejemplifica.
La especialista obtuvo estos resultados tras dirigir un proyecto de investigación-acción orientado a desarrollar e implementar estrategias de prevención, monitoreo y atención de problemas de salud mental entre el personal sanitario durante la emergencia por COVID-19 en México. Posteriormente, amplió el estudio al personal de consulados y albergues dedicados a atender a personas migrantes.
El objetivo de esta serie de investigaciones fue fortalecer las estrategias que permitan enfrentar de mejor manera futuras crisis.
“Esa es una de las lecciones que nos dejó la pandemia por COVID-19. Hemos hecho muchos esfuerzos para entender cómo podemos lograr que los sistemas de respuesta a emergencias sean más resilientes, que puedan cumplir con sus funciones de manera adecuada durante un periodo prolongado y, en ese sentido, la salud mental juega un papel fundamental”.
Investigación cualitativa y cuantitativa: indispensable
Robles García explica que, durante la pandemia, realizaron investigaciones científicas y evaluaciones de los problemas de salud mental mediante herramientas remotas. Este formato también respondió a que parte de los primeros respondientes laboraban en consulados mexicanos en Estados Unidos.
“Utilizamos estudios tanto cuantitativos como cualitativos. Los cuantitativos nos sirvieron para obtener frecuencias precisas de los problemas, describir bien a las poblaciones y sus necesidades; pero, para conocer las necesidades más particulares de los primeros respondientes, realizamos entrevistas cualitativas. Nos dieron mucha luz sobre necesidades específicas que no comparten con otros primeros respondientes ni con la población general, lo que nos permitió retroalimentar nuestros servicios de atención, identificar qué necesidades no estaban cubiertas e implementar estrategias para atenderlas”, profundiza.
De acuerdo con lo que ella y su equipo detectaron, existen barreras para acceder a la atención psicológica. Una de ellas es el estigma hacia la atención psicológica. Para revertir esta situación, han impulsado talleres de sensibilización dirigidos a favorecer el reconocimiento de que quienes cuidan a otros también viven en condiciones de vulnerabilidad, lo que incrementa el riesgo de desarrollar problemas de salud mental.
Asimismo, los estudios cualitativos revelaron que las intervenciones deben orientarse a atender experiencias traumáticas. La investigadora explica que los primeros respondientes también son víctimas de violencia relacional —como exclusión, difusión de rumores o manipulación— en momentos de conflicto.
“En los estudios cualitativos que hicimos ante la reciente tensión migratoria entre Estados Unidos y México, detectamos que uno de los estresores más importantes para un grupo de primeros respondientes de protección consular, es decir, las personas que se dedican a realizar actividades de acompañamiento a migrantes, fueron las detenciones, la separación de familias, las entrevistas a niños no acompañados y el fallecimiento de personas en centros de detención.
“¿Cómo enfrentar estas situaciones tan trágicas? ¿Cómo manejar las emociones de duelo y la hostilidad que pueden expresar los familiares de las personas migrantes? Eso era algo que, desde luego, no sospechábamos y que no estábamos evaluando a profundidad”.
En el caso de quienes atendieron pacientes con COVID-19, el equipo encontró que, en las etapas más avanzadas de la pandemia, muchos requirieron intervención psicológica para afrontar el duelo por la muerte de pacientes y de sus propios compañeros del sector salud. Al mismo tiempo, debían hacer frente a la hostilidad de familiares y otros pacientes.
A partir del análisis de estos resultados, los especialistas concluyeron que los primeros respondientes también requieren capacitación para manejar situaciones de comportamiento hostil.
Cuidemos a quien nos cuida
Los resultados de estas investigaciones se presentarán en la mesa redonda “Cuidar a quien cuida, proteger a quien protege: salud mental y resiliencia de los sistemas de respuesta a emergencias”, que coordina la psicóloga e investigadora María Elena Medina-Mora, miembro de El Colegio Nacional.
En la mesa participarán la colegiada, así como Rebeca Robles García y Leticia Ascencio Huertas, investigadora del Departamento de Salud Mental del Instituto Nacional de Cancerología. La actividad se realizará el lunes 19 de octubre, a las 18 h, en el Aula Mayor de El Colegio Nacional (Donceles 104, Centro Histórico, Ciudad de México).
La investigadora adelanta que presentarán los modelos de evaluación y atención de las necesidades de salud mental que detectaron mediante investigación científica. Además, darán a conocer datos muy concretos de lo que encontraron y resolvieron, pero también explicarán cómo lo hicieron.
—¿El sistema de salud mexicano cuenta con infraestructura y personal para atender a los primeros respondientes?
—Justamente eso buscamos con esta investigación-acción: mientras evaluábamos lo que ocurría y cómo resolverlo, íbamos implementando servicios para atender el rezago que existe, no sólo en México, sino en muchos países, en la atención de los primeros respondientes de emergencias. Lo que hicimos fue identificar y atender de manera remota las necesidades que surgieron durante la pandemia.
Durante la mesa también comentaremos cómo, para atender a los primeros respondientes durante la pandemia de COVID-19, fue necesaria una estrategia coordinada entre la Secretaría de Salud y otras instituciones gubernamentales y de la sociedad civil, agrupadas bajo la iniciativa conocida, en términos coloquiales, como Cuidemos a quien nos cuida. En la actual emergencia migratoria entre Estados Unidos y México estamos implementando una estrategia similar, ahora en coordinación con la plataforma Acción Migrante de la UNAM. Compartiremos cómo acceder a estos servicios gratuitos, remotos y confidenciales de detección y atención dirigidos a los primeros respondientes.
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* El Colegio Nacional, institución histórica dedicada a la divulgación de la cultura científica, artística y humanística, y Aristegui Noticias, medio de comunicación independiente y multiplataforma, colaboran para promover y difundir el quehacer intelectual de las y los colegiados, con el fin de acercarlo a nuevas audiencias.

