El regreso de Julieta Venegas al Auditorio Nacional: noche de amigos, éxitos y nostalgia
Tras interpretar las primeras canciones de la noche, Julieta celebró el reencuentro con el público capitalino.
- Redacción AN / SH

Por Samantta Hernández Escobar
Ciudad de México, 17 de junio de 2026. Julieta Venegas volvió al Auditorio Nacional y encontró una recepción a la altura de su trayectoria. Frente a un recinto lleno, la cantante tijuanense presentó Norteña Tour 2026 en una noche atravesada por la nostalgia, los afectos y las colaboraciones musicales, pero también por una constante: la felicidad de regresar a la Ciudad de México.
A las 20:30 horas apareció sobre el escenario vestida con un conjunto rosa que contrastaba con los tonos cálidos de la producción visual. A sus espaldas, una serie de fotografías capturadas por su hermana gemela, Ivonne Venegas, acompañaban el recorrido musical de la noche, aportando una dimensión familiar e íntima a un espectáculo construido alrededor de la cercanía.
La escenografía escapó de los grandes despliegues tecnológicos para apostar por un concepto más cálido y acogedor. Sillas de distintas formas, lámparas, plantas y espacios de convivencia transformaron el escenario en una especie de sala de encuentro. Más que un concierto multitudinario, por momentos parecía una conversación entre amigos, una decisión estética que reforzó el carácter introspectivo de buena parte del repertorio.
Tras interpretar las primeras canciones de la noche, Julieta celebró el reencuentro con el público capitalino.
“Ciudad de México, qué maravilla poder estar aquí esta noche, no saben la felicidad que tenemos de encontrarnos aquí con ustedes, de volver al Auditorio Nacional, hace mucho que no veníamos acá”, expresó.
La emoción por el regreso se mantuvo durante todo el concierto. Entre canción y canción, la cantante volvió una y otra vez sobre el mismo sentimiento: la alegría de reencontrarse con el público de la capital. Incluso antes de interpretar “Tengo que contarte”, en uno de los momentos más relajados de la noche, tomó un shot de mezcal ante los asistentes, provocando aplausos y risas entre el público.
Uno de los ejes de la presentación fue Norteña, el álbum que da nombre a la gira. Antes de interpretar algunos de los temas del disco, Julieta recordó el proceso creativo detrás del proyecto y destacó el trabajo realizado junto al cantautor David Aguilar.
“Cuando la empezamos a escribir fue con mi amigo…”, comentó al presentar una de las canciones del nuevo material.
Poco después, Aguilar apareció sobre el escenario para interpretar “Caprichos del azar”, en el primero de varios encuentros musicales que marcarían la noche.
Más que una serie de colaboraciones aisladas, los invitados funcionaron como una extensión natural del universo creativo de Norteña. Girl Ultra se sumó a “Amigas”, canción que Julieta presentó tras reflexionar sobre el dolor que puede provocar el fin de una amistad, una pérdida que, dijo, suele ser tan inesperada como profunda.
“Cuando termina el amor es muy triste, sabemos que vienen momentos súper difíciles, pero yo creo que es más duro y más inesperado cuando termina una amistad”, compartió antes de recibir a la cantante capitalina.
La conexión con Tijuana también tuvo un lugar central en el repertorio. Julieta dedicó “Leyendas de Tijuana” a la ciudad donde nació y posteriormente presentó “Esquina del mar”, una canción atravesada por la distancia y la añoranza.
“Yo también te quiero mucho Ciudad de México. Es difícil estar lejos y tener que explicarte todo el tiempo de dónde vienes y la añoranza. Esta canción es sobre eso”, dijo antes de interpretarla.
Uno de los momentos más celebrados llegó con “Volver a ti”, que fue la primera canción que escribió para este disco. Para interpretarla invitó a Israel Ramírez, de Belafonte Sensacional, quien compartió escenario con ella ante la ovación del público.
La lista de colaboraciones continuó con la aparición del argentino Santiago Motorizado durante “Lo que va a pasar”, ampliando el diálogo musical que Julieta construyó a lo largo de la noche entre distintas escenas y generaciones de la música iberoamericana.
La parte más emotiva llegó cuando presentó “Te celebramos”, canción escrita a petición de su padre cuando estaba próximo a cumplir 80 años. Más adelante dedicó “Algún día” a su hermana Ivonne, cuya presencia también acompañó el espectáculo a través de las fotografías proyectadas durante la presentación.
Los clásicos no tardaron en aparecer. “Lento”, interpretada únicamente al piano, transformó el Auditorio Nacional en un cielo de luces de teléfonos celulares. Después llegaron canciones como “No me vuelvo a enamorar”, homenaje a Juan Gabriel que puso de pie a buena parte del recinto.
Hacia la recta final apareció Majo Aguilar para interpretar “Andar conmigo”, uno de los momentos más festivos de la noche y una de las colaboraciones más celebradas por el público.
El cierre reunió algunos de los temas más representativos de su catálogo. “Eres para mí”, “Mismo amor” y “Me voy” fueron coreadas por miles de asistentes antes de que la cantante abandonara momentáneamente el escenario. Minutos después regresó para interpretar “A dónde va el viento”, “Limón y Sal” y “El presente”, poniendo punto final a una presentación que concluyó pasadas las 22:30 horas.
Entre las ausencias destacó “La Niña Futbolista”, canción que no formó parte del repertorio pese a la expectativa de algunos seguidores. La omisión resultó llamativa considerando que el concierto incluyó cerca de treinta temas entre el set principal y el encore.
Más allá de esa ausencia, Julieta Venegas convirtió su regreso al Auditorio Nacional en una celebración de los vínculos que atraviesan su música: la familia, la amistad, la memoria de su tierra y las colaboraciones que han acompañado esta nueva etapa creativa. En una noche de reencuentro con la Ciudad de México, la tijuanense confirmó que su repertorio sigue encontrando eco en varias generaciones de escuchas.
