Mitos y verdades de los Therians: más que usar máscaras y caminar en cuatro patas
Integrantes de la comunidad Therian explican en Aristegui Noticias qué son, cómo se diferencian de los furrys y desmienten mitos comunes.
- Redacción AN / BJC

Por: Brandon J. Celaya Torres.
Imagina caminar por la calle y sentir el peso de una cola que no existe, o tener el impulso repentino de aullar o de escalar un árbol como si fueras un animal salvaje. Para la comunidad Therian, estos momentos son los que les hacen reconocer que su identidad va más allá de lo humano, llevándolos a un camino de autodescubrimiento y, en algunos casos, espiritualidad.
“Antiguamente se conocían como Furry Feral o Feral únicamente“, explica Verónica Rose, quien por más de 18 años se ha considerado Therian.
En entrevista para Aristegui Noticias, Rose detalla que el fandom Furry surgió alrededor de la década de 1980 “por parte de gente que oficialmente era Therian; personas que les gustaba interpretar o rolear animales”.
“Si ves fotografías de Furrys en esa época, se vestían y actuaban como animales”. Dijo que poco a poco los integrantes de esta comunidad fueron cambiando y distinguiéndose en grupos específicos: Therians, Furrys y Transespecies.
En la cultura del rol, describe Rose, el Furry se viste como animal pero es más apegado a figuras antropomórficas, mientras que el Therian actúa como animal. Por otra parte, los individuos Transespecie sí se sienten e identifican como animal no humano e incluso podrían operarse para parecerse a uno.

Para Verónica Rose ser Therian es todo un estilo de vida. Su esposo es furry y su fursona es un cocodrilo.
“Estás interpretando un personaje que tú mismo creaste, con el que te sientes relacionado o relacionada de cierta manera. Puede ser en algún sentido metafísico, físico, de personalidad o espiritual. No es que te creas el animal, es que simplemente hay algo que dices: ‘Ay, yo soy esa'”, relata Verónica para quien ser Therian significa la posibilidad de distraerse de un apabullante mundo, “sentirte conectada con un animal por sentido de roleo”.
“Soy una perrita juguetona, la adoro mucho. Tengo mi hojita de personaje. Entonces dejo de ser Vero y paso a ser Rose”, comparte.
No obstante, hay personas que forman parte de la comunidad Therian que sí llegan a identificarse, en parte, con un animal no humano y consideran un camino de autodescubrimiento darse cuenta de esto.
“Me di cuenta de que era un puma porque sentía como partes fantasma, que no están ahí, pero se sienten; es como si me las hubieran cortado”, cuenta un joven de 15 años que se considera Therian y cuya identidad se protegerá por privacidad.
“Me di cuenta porque me gustaba trepar árboles y afilarme garras, afilarme las uñas, y como que se sentía similar. Cuando veía mis dientes sentía como que algo faltaba, no sé cómo describirlo bien, pero siempre sentía que algo faltaba”, dice entrevistado para esta nota ” Fui investigando mis comportamientos animalísticos, como ganas de cazar, a veces sentir partes que no tengo, a veces sentía que tenía garras, orejas más largas o dientes afilados”.

Imagen: IA (Gemini)
El joven cuenta que lleva poco tiempo de descubrir que es Therian, apenas unos cuantos meses. Para él, identificarse con un animal de otra especie no es algo físico, sino que tiene un sentido más psicológico, espiritual y de desarrollo de su personalidad.
“Todo es involuntario, no lo controlamos“, comenta sobre su propia experiencia.
Mirada científica a los Therian
Un estudio realizado en 2014 por investigadores de la Universidad de Northampton, titulado Un análisis fenomenológico interpretativo de la identidad en la comunidad Therian, arrojó desde hace más de una década una visión que desafía la postura psiquiátricas tradicional que a menudo cataloga a la identidad Therian simplemente como patología.
Históricamente, la psiquiatría ha visto la teriantropía a través de la lente de la psicosis o los delirios. Sin embargo, el estudio de la Universidad de Northampton propone una visión más matizada, sugiriendo que para estas personas, la identidad animal es un rasgo central y estable, no un síntoma transitorio.

En el estudio, se define la teriantropía como la creencia de una persona de que es, en parte o en su totalidad, un animal no humano a un nivel integral y personal, aunque no físico. A diferencia de la licantropía clínica, donde el paciente cree delirantemente que se transforma físicamente en un lobo, los therians son conscientes de su cuerpo humano, pero experimentan una identidad interna animal.
Timothy Grivell, Helen Clegg y Elizabeth C. Roxburgh, autores del estudio, entrevistaron a cinco individuos que se identifican con especies como lobos, felinos y marsupiales. Su investigación sugiere que, lejos de ser una simple afición, ser Therian es un proceso profundo de autodescubrimiento e identidad.
En el estudio, los participantes describieron la sensación de tener “miembros fantasma”, como orejas, hocicos o colas, de manera similar a como lo hacen las personas que han sufrido amputaciones.
“Las mías están ahí casi todo el tiempo: orejas, pelaje en el hocico, patas, cola… a veces puede ser un dolor, especialmente si tengo la cola moviéndose, hace que me duela el coxis”, relató una participante.

Foto: FB (Therians Español)
Además de las sensaciones físicas, los therians experimentan “cambios mentales”, momentos en los que su pensamiento humano pasa a un segundo plano y adoptan una mentalidad más instintiva o animal. Sin embargo, el estudio destaca que los participantes mantienen un control sobre estos impulsos para funcionar en la sociedad.
El estudio introduce el concepto de “trans-especismo”, ya que todos los participantes trazaron paralelismos entre su experiencia y la de la comunidad LGBT, específicamente con las personas trans.
Al igual que alguien puede sentir que nació en el cuerpo del sexo equivocado, los Therians describen una “disforia de especie”: la sensación de ser un animal atrapado en un cuerpo humano.
“Me veo a mí misma como un lobo nacido en el cuerpo equivocado“, explicó Leah, una de las entrevistadas. Esta incongruencia lleva a muchos a buscar explicaciones tanto espirituales como biológicas o neurológicas.
A pesar de que los participantes del estudio mostraron ser funcionales en su vida diaria, la mayoría vive su identidad en secreto. El estudio utiliza el arquetipo junguiano de la “sombra” para explicar cómo los Therians ocultan su lado animal para evitar el rechazo social.
Foto: FB (Therians Español)
El miedo a ser etiquetados como “raros” o enfermos mentales es constante. De hecho, el estudio sugiere que los problemas de salud mental, como la depresión, que a veces sufren los Therians, no provienen de su identidad animal en sí, sino de la represión forzada de la misma y la falta de aceptación.
A más de una década de haberse publicado el citado estudio, tanto Rose como el joven Therian entrevistado coinciden en que el miedo a ser rechazado o sufrir bullying es palpable.
“Lo intento mantener privado, ya que muchos sufren bullying y acoso por identificarse así”, comparte el chico. “Son muy muy groseros y es muy muy triste “.
Sobre este punto, Rose añade: “Normalmente las personas externas a la comunidad empiezan con ataques, otros con bromas y poco a poquito se va disipando eso porque se dan cuenta que al final, como todas las personas buscamos encajar, buscamos ser felices y pues es una distracción, o sea, yo elijo fregarme, por decirlo así, la espalda, las manos, por estar en cuatro patas”.
“Si alguien no le está haciendo daño a nadie, sea como sea, esa persona merece respeto porque toda persona es rara a los ojos de una persona que piensa diferente. Existe demasiada desinformación, cosas hechas o cosas dichas en entrevistas recortadas para que funcionen más para el morbo, porque el morbo siempre vende”, dice Rose.

Rose lamenta que la comunidad Therian sea objeto de bullying y acoso en redes sociales.
“Ha habido [Therians] que tuvieron mucha exposición porque ahorita es viral y los atacaron mucho. Tuvieron que esconderse o cerrar sus cuentas y yo opino que no es justo. Si una persona se metió mucho en el rol y mordió a alguien o al revés el perro mordió a un Therian, al final fue una persona. Y como todo y en todos lados hay gente buena y gente mala. No porque una persona haya hecho algo malo significa que todas las personas seamos así“, concluye
Mitos y desinformación sobre la comunidad Therian
Tanto para el joven que se identifica como Puma, como para Rose, el reciente revuelo que ha causado la comunidad Therian en medios de comunicación y redes sociales ha provocado que se difundan muchas mentiras sobre este grupo de personas.
“El primer mito y el más feo es que dicen es sobre la zoofilia“, afirma Verónica. “Totalmente falso. Somos amantes de los animales, eso significa que nosotros somos más probables en que gastemos nuestro dinero en poner croquetas fuera de nuestra casa y poner agua y de que separar un perro que se esté peleando. Tenemos una relación de respeto”.
“El segundo es que no nos creemos humanos… La gente piensa que es como que queremos ir al veterinario y no un hospital, o que dicen que debemos ir a un veterinario, que no debemos de agarrar el celular porque esas son cosas de humanos”, señala. “Entre nosotros sí bromeamos mucho sobre eso. Es como:’ ay, tengo moquillo, tengo que ir al veterinario, me van a inyectar’ Pero no es decir verdaderamente que quiero ir al veterinario, es que tengo gripa y quiero ir con el doctor”.
Mientras tanto, el chico de 15 años reitera que los Therians no abusan de animales ni de personas, así como tampoco son agresivos y muerden a la gente por creerse perros, como se ha difundido en redes sociales.

Imagen: IA (Gemini)
“Solo porque seamos seres animalísticos, no significa que somos agresivos o sádicos o lo que sea. Eso es otra cosa”, subraya y concluye con un llamado: “sean más amables con nosotros porque seguimos siendo humanos y todos sabemos que somos humanos, obviamente”.