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Dresser responde a Sheinbaum tras críticas a su denuncia por desabasto de medicamentos

La politóloga cuestionó la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum y sostuvo que la falta de medicamentos afecta tanto a instituciones públicas como a farmacias privadas.

  • Redacción AN / MDS
15 Oct, 2026 11:08
Dresser responde a Sheinbaum tras críticas a su denuncia por desabasto de medicamentos
Fotos: Archivo Cuartoscuro

La politóloga Denise Dresser cuestionó la respuesta del gobierno federal ante el desabasto de medicamentos y sostuvo que la escasez refleja problemas en distintos eslabones del sistema de salud, desde la planeación de compras y los procesos de adquisición hasta la regulación, distribución y entrega de fármacos a los pacientes.

Durante su participación en Aristegui en Vivo, contó que, después de someterse a una operación de reemplazo de cadera, su médico le recetó parches de buprenorfina para controlar el dolor, pero tuvo dificultades para encontrarlos.

“Quiero describir mi caso porque me involucra pero me trasciende, porque me convertí en una más de las miles de personas que recorren México de farmacia en farmacia buscando un medicamento que no encuentran”, señaló.

Explicó que buscó el medicamento en más de 15 farmacias y realizó llamadas telefónicas para localizarlo, pero recibió respuestas similares: “No hay, está agotado, no sabemos cuándo llegará”.

Dijo que en una de las farmacias encontró una caja del medicamento, pero el establecimiento no podía venderla debido a que estaba sellada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

La politóloga aseguró que esta experiencia la llevó a pensar en las personas que enfrentan de manera cotidiana dificultades para obtener tratamientos indispensables, como pacientes con cáncer, adultos mayores que requieren insulina o personas que necesitan medicamentos para tratamientos psiquiátricos.

“Y si yo desde el privilegio con recursos, contactos, posibilidades de movilizarme, no podía conseguir un medicamento, ¿qué ocurre con quienes no tienen nada de eso?”, planteó.

Dresser afirmó que decidió hacer pública su experiencia y cuestionó la respuesta que recibió de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien se refirió al caso durante una conferencia matutina.

“Y por eso lo denuncié públicamente y la presidenta decidió responderme desde la mañanera, tergiversando mi denuncia y utilizando un tono burlón para referirse a ‘la Denise’. En vez de reconocer el problema intentó desacreditar a quien lo señalaba”, sostuvo.

Consideró que el problema no se limita a su experiencia personal, sino que afecta a personas que enfrentan dificultades para acceder a medicamentos en distintas regiones del país.

“No se trata de mí, se trata de millones de mexicanos que enfrentan las consecuencias de un sistema de salud que no está funcionando como debería”, afirmó.

Cambios en el sistema de compras

Dresser planteó que para entender el desabasto actual es necesario revisar las decisiones “equivocadas” adoptadas desde el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador y las modificaciones que no han logrado ser corregidas por la actual administración.

La politóloga aclaró que el sistema de salud anterior tampoco era perfecto y que las denuncias sobre corrupción y concentración de proveedores justificaban una revisión. Sin embargo, cuestionó que los mecanismos institucionales fueran sustituidos sin contar previamente con alternativas capaces de mantener la operación.

“No estoy diciendo que el sistema de salud antes fuera una panacea, pero ahora nos estamos enfrentando al hecho de que se desmanteló el sistema anterior de compras y distribución de medicamentos”, dijo.

En ese sentido, explicó que la compra consolidada -que busca obtener mejores precios mediante adquisiciones de grandes volúmenes- no constituye por sí misma un problema. El cuestionamiento está en la forma en que se instrumentó.

Se refirió a los cambios en cuanto a responsables, procedimientos y esquemas de distribución, así como el traslado de funciones entre distintas instituciones, acompañados por retrasos, licitaciones fallidas y problemas de entrega.

También recordó los cambios institucionales registrados durante el sexenio anterior, primero con la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) y posteriormente con su sustitución por el IMSS-Bienestar. A ello se sumó la participación de Birmex en la compra consolidada de medicamentos.

Sobre este último punto, señaló que en abril de 2025 la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno declaró la nulidad total de una licitación de medicamentos para 2025 y 2026 debido a irregularidades e incumplimientos legales atribuidos al proceso de Birmex.

“Una compra multimillonaria diseñada para abastecer los medicamentos tuvo que volver a empezar”, sostuvo.

Para Dresser, el problema no termina con la adquisición de los medicamentos, pues el proceso requiere calcular las necesidades, adjudicar contratos, garantizar la producción, transportar los productos a almacenes, distribuirlos y finalmente entregarlos a los pacientes. “Comprar medicamentos no significa que lleguen a los pacientes”, afirmó.

Añadió que una falla en cualquiera de esos procesos puede provocar que un medicamento aparezca en las estadísticas oficiales de abastecimiento, pero no esté disponible en las unidades médicas o en las farmacias.

Regulación de medicamentos y presión sobre farmacias privadas

La politóloga también relacionó el desabasto con decisiones regulatorias. En particular, se refirió a la reclasificación del tramadol, un medicamento utilizado para el tratamiento del dolor, que pasó a estar sujeto a mayores controles.

Según Dresser, la medida provocó que pacientes que ya tenían dificultades para conseguir tramadol, incluso en clínicas del IMSS, buscaran alternativas en farmacias privadas. “Si se alteran las reglas sin garantizar inventarios, permisos y alternativas suficientes, quienes terminan pagando las consecuencias somos los pacientes”, sostuvo.

También señaló que los retrasos en autorizaciones sanitarias, importaciones y otros trámites pueden repercutir en el mercado privado. Por ello, rechazó la idea de separar el desabasto de medicamentos que ocurre en instituciones públicas del que enfrentan las farmacias particulares.

“Entonces el Estado falla en regular, en comprar, en distribuir y el costo se traslada al paciente en dinero, en tiempo, en angustia, en sufrimiento evitable”, afirmó.

Agregó que a las dificultades para conseguir medicamentos se suman problemas relacionados con la infraestructura y el funcionamiento de los servicios de salud, como hospitales insuficientes, falta de insumos, equipos que no funcionan, escasez de especialistas y sobrecarga laboral para el personal sanitario.

Protestas de trabajadores del IMSS

Dresser también se refirió a las movilizaciones de trabajadores del IMSS y consideró que sus reclamos están vinculados con las condiciones en las que se presta el servicio de salud.

“Y por eso son tan importantes y tan legítimas las marchas de los trabajadores del IMSS. Tienen todo el derecho de protestar, porque defender condiciones dignas de trabajo también es defender el derecho a la salud”, afirmó.

En ese sentido, mencionó el anuncio del director general del IMSS, Zoé Robledo, sobre el recorrido por 277 hospitales para escuchar al personal y conocer directamente las necesidades de cada unidad.

Sin embargo, cuestionó que las autoridades tengan que realizar nuevos recorridos para identificar problemas que médicos, enfermeras y pacientes han denunciado durante años. “¿De verdad necesitan recorrer los hospitales para descubrir lo que médicos, enfermeras y pacientes llevan años denunciando?”, preguntó.

También cuestionó que el gobierno atribuya los problemas actuales exclusivamente a administraciones anteriores, al señalar que Morena lleva ocho años gobernando.

El impacto en pacientes con enfermedades graves

Durante su participación en Aristegui en Vivo, el público envió comentarios sobre casos de personas que enfrentan dificultades para conseguir los mismos parches de buprenorfina que ella buscó, tanto en farmacias privadas como en instituciones públicas.

Ante esos testimonios, señaló que su caso fue temporal y que actualmente se encuentra en recuperación, pero subrayó que para pacientes con enfermedades graves la falta de medicamentos puede tener consecuencias mucho más severas.

Explicó que, además de los parches, existen dificultades para conseguir otros analgésicos, entre ellos tramadol y ketorolaco, y que las alternativas no siempre son sencillas para pacientes con dolor intenso después de una cirugía o para personas con cáncer.

“Para el dolor extremo postoperatorio o de cáncer por ejemplo no hay una opción ilimitada de medicamentos porque son controlados, son fuertes, son para uso limitado”, explicó.

Comentó que finalmente consiguió un medicamento inyectable, aunque con mayores dificultades de administración, pues debía aplicárselo cada 12 horas, mientras que el parche tiene una duración aproximada de una semana.

Dijo que una persona que conoció su situación a través de redes sociales le ofreció una caja de parches que había quedado después de la muerte de su padre. Aunque para entonces ya se encontraba en recuperación y había dejado de necesitarlos, Dresser dijo que el episodio reforzó su preocupación por quienes atraviesan dificultades similares.

“Va mi compasión y mi empatía para quienes están pasando el vía crucis de encontrar medicamentos para el dolor en México en estos momentos”, expresó.

Dresser agregó que investigó la compra consolidada de los parches de buprenorfina para 2025 y 2026 y encontró que el volumen considerado era reducido frente a las necesidades. “El volumen es tan pequeño que eso explica por qué no existe en las farmacias del IMSS”, señaló.

En su opinión, esto muestra también problemas de planeación en la compra consolidada, pues el volumen adquirido no habría correspondido con las necesidades que existen actualmente. “Entonces algo no está funcionando bien”, afirmó.

La politóloga rechazó además que, ante la falta de un medicamento, la solución pueda reducirse a pedir al paciente que consiga una alternativa. Señaló que los medicamentos utilizados para tratar dolor intenso tienen restricciones y que la disponibilidad de otras opciones también puede ser limitada.

“El problema requiere una respuesta real”

La anlista sostuvo que las historias de pacientes que enfrentan dificultades para conseguir medicamentos no son casos aislados y que su propia experiencia la llevó a utilizar su visibilidad pública para llamar la atención sobre el problema.

“Yo tuve una experiencia dolorosa pero transitoria. Para millones de mexicanos la búsqueda de medicamentos no es un episodio excepcional. Es parte de su vida cotidiana y esa es la verdadera dimensión del problema”, afirmó.

En ese sentido, consideró que el hecho de contar con mayores recursos y posibilidades para buscar un medicamento no debería ser un argumento para desestimar su denuncia, sino una razón para utilizar su voz para visibilizar la situación de quienes enfrentan mayores obstáculos.

“Precisamente porque mi voz quizá tenga algo de peso quise usarla para ayudar a todas esas personas que están llamando a tu programa, que van a la clínica del IMSS que van a una farmacia particular les dicen que no hay y empiezan el peregrinaje y viven la angustia de no contar con el medicamento que su familiar necesita”, comentó a la periodista Carmen Aristegui.

Cuestionó que la respuesta oficial ante los señalamientos sobre desabasto sea negar la existencia del problema o descalificar a quienes lo denuncian. “Es un problema real y requiere una respuesta real”, sostuvo.

Sostuvo que las dificultades para acceder a medicamentos no pueden entenderse como un problema exclusivo de los servicios públicos o de las farmacias privadas, pues ambos ámbitos están relacionados por la demanda de los pacientes, la regulación sanitaria y las condiciones de suministro.

“Porque el desabasto más preocupante de todos no está solamente en los anaqueles de las farmacias. Está en la capacidad o la falta de capacidad para corregir errores. En la falta de voluntad para reconocerlos y sobre todo en el desabasto de empatía de quienes gobiernan”, concluyó.

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