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El clima espacial de las estrellas podría complicar la búsqueda de inteligencia extraterrestre

Un nuevo estudio del Instituto SETI sugiere que el clima espacial de las estrellas podría distorsionar posibles señales de radio procedentes de civilizaciones extraterrestres, si existieran, antes de que abandonen su sistema planetario.

  • Redacción AN / MDS
15 Mar, 2026 01:32
El clima espacial de las estrellas podría complicar la búsqueda de inteligencia extraterrestre
Imagen generada por IA

Por Julio García G. / Periodista de Ciencia

La búsqueda de vida en otros sitios del Universo no únicamente se reduce a indagar si más allá de la Tierra, en otros sistemas solares, existen organismos unicelulares o pluricelulares, si plantas y animales dominan la superficie de mundos húmedos y rebosantes de océanos, sino también en descubrir si hay vida inteligente o civilizaciones avanzadas que sean capaces de comunicarse con otras como la nuestra. 

Ahora bien, ¿por qué suponemos que lo harán a través de ondas de radio y no mediante otro tipo de tecnología u otra forma de comunicación

Quizá porque, hasta el momento, solamente las ondas electromagnéticas son la única manera que conocemos para comunicarnos a través de inmensas distancias y porque, a partir de ello, suponemos que, si existieran, otras civilizaciones así lo harían.

No obstante, responder a la pregunta de si algún día nos contestarán (o no) depende de múltiples factores. Uno de ellos consiste en la capacidad que poseen las ondas de radio de viajar a la velocidad de la luz y de si estas ondas realmente pueden llegar a su destino o no. O bien, si algún día lo harán de manera correcta, ya que probablemente la búsqueda la estemos realizando mal.

Por ejemplo, hace unos días, astrónomos del Instituto SETI (el acrónimo SETI proviene de Search for Extraterrestrial Intelligence o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), una organización fundada en 1984 en California (Estados Unidos) por personalidades de la ciencia como la astrónoma Jill Tarter, y en la que también se involucró el astrónomo y divulgador Carl Sagan, dieron a conocer un interesante trabajo de investigación mediante el cual sugieren que el clima espacial generado por las estrellas podría provocar que las hipotéticas señales de radio emitidas por inteligencias extraterrestres sean difíciles de detectar. 

Y es que la actividad de las estrellas, como el plasma del que están compuestas, así como las turbulencias que este plasma genera en el “ambiente” del espacio, haría que la señal emitida desde un planeta en otra estrella se ensanche. Este ensanchamiento de las señales (por lo regular éstas viajan de forma mucho más estrecha) extendería su potencia a través de más frecuencias, pero, paradójicamente, dificultaría su detección. 

Diagrama que muestra cómo la señal de radio de un planeta puede comenzar como un tono nítido y estrecho (izquierda, blanco), pero los vientos de plasma que rodean a la estrella pueden dispersarla hasta convertirla en una señal más débil y ancha (derecha, verde). Imagen: SETI/Vishal Gajjar. 

Los experimentos que ha llevado a cabo SETI

Durante décadas, muchos experimentos del Instituto SETI se han centrado en identificar picos de frecuencia en las ondas de radio. La razón principal de buscar estos picos radica en que la mayoría de las emisiones producidas por procesos astrofísicos naturales no los generan. El objetivo es buscar si alguna civilización intenta comunicarse con nosotros.  

Sin embargo, y de acuerdo con este nuevo trabajo de investigación, existe una complicación que se ha pasado por alto durante todo este este tiempo ya que, si un transmisor extraterrestre produjese una señal perfectamente estrecha, es muy probable que esta no se mantenga estrecha al abandonar el sistema solar de origen (la señal se debilitaría y se haría más ancha).

Además, en la mayoría de las búsquedas de tecnofirmas (las tecnofirmas son “huellas” que dejaría una civilización tecnológicamente avanzada en forma de ondas de radio u otras formas de comunicación que hasta ahora no conocemos) los científicos siempre toman en cuenta las distorsiones que se producen cuando las ondas de radio viajan por el espacio interestelar.

Por consiguiente, los estudios nunca se habían centrado en lo que realmente podría ocurrir cerca de la fuente o del sitio desde donde se estarían produciendo estas emisiones de radio

En definitiva, si una hipotética civilización extraterrestre intentara comunicarse desde algún planeta en otro sistema solar –quizá situado a cientos o miles de años luz– la señal que emitiese tendría que sortear una serie de obstáculos como las fluctuaciones en la densidad de plasma de su estrella, así como eventos eruptivos producidos por las eyecciones de masa coronal. 

Imagen artística de tecnofirmas. Imagen generada por IA. 

Todo ello podría ocasionar la distorsión de las ondas de radio cerca de su punto de origen, lo que llevaría a la inevitable dispersión de la señal y, por consiguiente, a la reducción de su intensidad. 

Así, la señal emitida prácticamente no podría ser detectada por los radiotelescopios situados en la Tierra y nunca nos enteraríamos de que alguien está intentando comunicarse con nosotros, a pesar de que desesperadamente lo esté haciendo. 

Por otro lado, para lograr cuantificar el efecto de la distorsión de las señales de radio por objetos como las estrellas, el equipo de SETI se basó en algo que podemos medir directamente: las transmisiones de radio de las naves espaciales que rondan nuestro propio sistema solar. 

Y, utilizando mediciones de naves del Sistema Solar, calibraron de qué manera el plasma producido por el Sol ensancha las señales de banda estrecha. Posteriormente, extrapolaron esas mediciones a una amplia gama de ambientes estelares. 

El resultado es un marco práctico con el cual los astrónomos podrán trabajar. Ello, con el fin de estimar cuánto ensanchamiento podría ocurrir para diferentes tipos de estrellas y frecuencias de observación, especialmente en las condiciones de clima espacial (bastante turbulento) que existe alrededor de las estrellas activas. 

Las estrellas enanas M y por qué podrían limitar la búsqueda de señales

Desde hace no mucho tiempo se sabe que las estrellas tipo M, también conocidas como enanas M, constituyen aproximadamente el 75% de todas las estrellas de la Vía Láctea. 

Desafortunadamente, en este tipo de estrellas, según los últimos cálculos, la probabilidad de que cualquier señal de banda estrecha se ensanche antes de abandonar el sistema del que proviene es muy alta y, por consiguiente, a pesar de representar un gran número, y de que por lo mismo puedan albergar muchas civilizaciones, detectar una señal proveniente de algún planeta orbitando alguna estrella enana M se reduce dramáticamente. 

Radiotelescopios y la Vía Láctea. Imagen: istock.

De eso están muy conscientes los investigadores y, por lo mismo, ya planean estrategias de búsqueda de vida inteligente que sean más sensibles al inevitable ensanchamiento de las señales. 

El nuevo trabajo del Instituto SETI –el cual ha sido publicado el pasado 5 de marzo en la revista The Astrophysical Journal– podría ser el parteaguas para un nuevo tipo de investigación en la búsqueda de vida inteligente en otros planetas. 

Posiblemente, para encontrarla, los científicos deban desprenderse de algunas de las reglas que actualmente rigen dicha búsqueda y plantearse nuevos métodos para encontrarla, ya que, tal vez, a nosotros nos esté sucediendo lo mismo que a otras hipotéticas civilizaciones: que nuestras señales se están distorsionando producto de los efectos del plasma que produce el Sol y no están siendo correctamente recibidas por seres que posiblemente se encuentren en otros sitios de la galaxia. 

Habrá que esperar, pues, cuál será la estrategia que sigan los astrónomos del Instituto SETI y otras organizaciones dedicadas, desde la perspectiva científica, a la ardua búsqueda de vida inteligente. 

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