Drones en la Frontera: De la Vigilancia al Conflicto de Seguridad Nacional | Artículo de Alberto Islas
El uso avanzado de drones y tecnología de fibra óptica ha intensificado el conflicto fronterizo, elevándolo a un tema de defensa nacional.
- Alberto Islas

Por Alberto Islas
CEO Global Leading Solutions
La frontera entre México y Estados Unidos ha experimentado una transformación significativa, pasando de ser un simple punto de cruce para el tráfico de drogas y personas a convertirse en un escenario de pruebas para la guerra electrónica. Este fenómeno está impulsado por la creciente sofisticación tecnológica y el uso de aeronaves no tripuladas por parte de los cárteles. Más allá de los drones comerciales, preocupa el auge del denominado “Mercado Gris”, donde organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación adaptan tecnología militar a lo largo de la frontera norte.
La Realidad del “Mercado Gris”: Comunicaciones y Guerra Electrónica
Desde 2020, el uso de drones en la frontera ha evolucionado de intentos aislados de contrabando a convertirse en herramientas estratégicas para los cárteles. Entre las tecnologías empleadas destacan los drones cautivos o tethered drones, que permanecen conectados físicamente a una estación en tierra mediante un cable. Esta conexión proporciona energía continua y permite la transmisión ininterrumpida de instrucciones, audio y vídeo, lo que posibilita vuelos prolongados durante horas o incluso días sin la necesidad de aterrizar para recargar baterías. Además, estos drones resultan inmunes a los inhibidores de señal y protegen la información transmitida, cualidad esencial tanto para usos militares como de seguridad pública. Aunque su movilidad está limitada por el cable, funcionan eficazmente como torres de vigilancia flexibles.
En México, la importación y distribución de estos drones no depende de un solo actor, sino de una red de empresas privadas con acuerdos de distribución con fabricantes extranjeros, principalmente de Francia, Suiza y China. Empresas como UAV Latam, Omega Drone, GoDron Enterprise y DECSEF Sistemas lideran el mercado, focalizándose en la vigilancia de fronteras, instalaciones estratégicas como refinerías, control de multitudes en eventos masivos y telecomunicaciones de emergencia.
A partir de 2020, diversas instituciones públicas y de seguridad, incluyendo gobiernos estatales, PEMEX, la Guardia Nacional, SEDENA y la Marina, han adquirido esta tecnología. No existen restricciones legales para la población general, siendo el precio la principal limitante para su acceso.
Desde el año 2000, los cárteles han utilizado redes de radio encriptadas, pero la instalación de torres fijas implicaba riesgos al ser fácilmente detectables y destruibles por el Ejército, cabe mencionar que el EZLN también uso este tipo de infraestructura. La introducción de drones cautivos equipados con repetidores de radio, en 2020, ha revolucionado la capacidad de comunicación de las organizaciones criminales, permitiendo crear redes independientes y móviles a lo largo de varios kilómetros, facilitando el flujo de información para coordinar operaciones de tráfico sin dejar rastro físico permanente.
Como consecuencia, el número de incursiones de drones ha crecido de forma exponencial en la frontera de México y los EE.UU. Un hito fue en abril de 2020 en Yuma, Arizona, donde se localizó un dron con metanfetamina, marcando el inicio del uso de esta tecnología para transportar drogas. Según la Patrulla Fronteriza de EE. UU., solo en 2022 se registraron más de 10,000 incursiones ilegales en el sector del Valle del Río Grande, con agentes informando de la presencia constante de drones rastreando sus movimientos. NORTHCOM calcula que cerca de 4,000 sistemas aéreos no tripulados cruzan la frontera mensualmente.
Dos tendencias recientes evidencian la vulnerabilidad fronteriza: la primera, el uso de tácticas de “enjambre” y “señuelo”, donde se despliegan grupos de drones para distraer a las autoridades y desviar su atención de las verdaderas operaciones de trasiego; la segunda, el mapeo de nuevas torres de vigilancia y estructuras del “muro virtual” estadounidense, lo que permite a los cárteles detectar puntos ciegos y anticipar movimientos de las fuerzas del orden.
La Conexión Ucrania-Rusia y la Amenaza de la Guerra Imposible de Interferir
La amenaza más alarmante proviene de la transferencia tecnológica desde el conflicto en Europa del Este. Se han detectado drones comerciales modificados con tecnología de fibra óptica, de origen ruso y ensamblados en China, empleados por el CJNG. Esta sofisticación tecnológica supone un desafío adicional para las autoridades, ya que dificulta la intercepción y el bloqueo de comunicaciones.
Plataformas de comercio electrónico como Temu o Shein facilitan la importación de drones con doble uso mediante la fragmentación de envíos o la subvaloración aduanera, lo que permite su adquisición sin restricciones y dificulta el control estadístico y administrativo. La mayor parte de estos drones ingresa por el puerto de Manzanillo y se gestiona a través de unos pocos agentes aduanales.
La corrupción en aduanas facilita a grupos criminales el uso de insumos duales, generando riesgos transfronterizos. El reciente cierre del aeropuerto en El Paso, Texas, requiere aclaración; si fue causado por drones vinculados a enfrentamientos entre Los Metros, CJNG y el Cártel del Noreste, podría señalar una nueva ola de violencia. Además, la posible prueba de armamento para una cerca digital por parte de EE.UU. merece analizar su impacto en México.
El uso avanzado de drones y tecnología de fibra óptica ha intensificado el conflicto fronterizo, elevándolo a un tema de defensa nacional. La incorporación de tácticas militares y tecnologías extranjeras ha transformado la amenaza aérea entre México y EE.UU. Situaciones recientes, como el cierre del espacio aéreo en El Paso, ilustran la gravedad del problema, donde los americanos están preparando armamento más potente que podría afectar a la población del lado mexicano de la frontera. Por otro lado, China observa cómo sus drones se emplean para violar la soberanía estadounidense.
