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Crónicas de Exploración | Coexistiendo con monos en las ciudades de la Riviera Maya

Debido a la rápida expansión humana en la Riviera Maya, los ciudadanos se han visto obligados a interactuar día a día con los monos araña de Geoffroy.

  • Redacción AN / GER
09 Mar, 2026 14:28
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Crónicas de Exploración | Coexistiendo con monos en las ciudades de la Riviera Maya
Foto: Isabel Ruelas Mesa

Por Isabel Ruelas Mesa*
Exploradores de National Geographic Hub México

El mundo está en constante cambio y, en los últimos años, uno de los procesos más visibles ha sido la urbanización: la transformación de paisajes naturales y áreas agrícolas en ciudades. Esta tendencia no muestra señales de desaceleración y continúa transformando de manera acelerada territorios que antes estaban dominados por ecosistemas naturales. Se estima que para el año 2050, siete de cada diez personas vivirán en zonas urbanas. La expansión del concreto suele asociarse con la pérdida de hábitats para muchas especies de animales. Sin embargo, las ciudades también se han convertido en nuevos ecosistemas, donde algunas especies logran adaptarse y, en ciertos casos, prosperar en entornos transformados por la actividad humana.

Estas especies se conocen como explotadores urbanos, como los zanates, las ardillas, las palomas o los mapaches, que encuentran alimento y refugio dentro de las ciudades. Otras, que utilizan los entornos urbanos solo durante algunos periodos del día o año, se denominan habitantes urbanos ya que aprovechan ciertos recursos en la ciudad. Un ejemplo son los osos en la zona metropolitana de Monterrey, que suelen acercarse a áreas de picnic en busca de comida, aunque la mayor parte del tiempo permanecen fuera de la ciudad. Por último, existen especies que evitan las ciudades, conocidos como evasores urbanos, como el mono araña de Geoffroy, que depende de ecosistemas forestales.

Foto: Isabel Ruelas Mesa

Los monos araña de Geoffroy son una de las tres especies de primates que habitan en México. Durante muchos años, esta especie ha sido considerada un evasor urbano, ya que depende de los bosques para mantener una dieta basada principalmente en frutas. Sin embargo, hace aproximadamente diez años, durante la recolección de datos de un proyecto financiado por National Geographic, surgieron reportes de avistamientos de monos araña en diferentes fraccionamientos a lo largo de la Riviera Maya, en Quintana Roo. En un inicio, estos reportes parecían difíciles de creer, hasta que aparecieron videos en redes sociales donde se podía ver a los monos araña en diferentes entornos urbanos. El impacto fue aún mayor cuando pude ver personalmente a los monos caminar y tomar el sol sobre el edificio en el que vivía en Puerto Morelos.

Foto: Isabel Ruelas Mesa

A partir de estos hallazgos, surgió el interés por estudiar a los monos en este nuevo hábitat compartido con las personas. A través de reportes de monos araña en plataformas como iNaturalist, así como avistamientos registrados por científicos ciudadanos y estudios realizados en hoteles y zonas urbanas donde habitan estos primates, nuestra investigación ha documentado que los monos araña se distribuyen en gran parte de la Riviera Maya, tanto en zonas urbanas como en predios de resorts turísticos y que, además, utilizan infraestructuras urbanas como edificios, carreteras y áreas verdes modificadas. ¡Ya son habitantes urbanos!

Aunque estos primates aún dependen de los bosques para dormir —lo hacen en árboles grandes, como la ceiba, considerada sagrada por los pueblos mayas— y para encontrar su alimento, la cercanía con los humanos es cada vez mayor en la Riviera Maya, debido a la rápida expansión urbana en los últimos años. Calles, parques y hoteles construidos junto a áreas forestales están propiciando un aumento en las interacciones directas entre personas y monos araña.
Estas interacciones van desde tomarles fotografías o hablarles para llamar su atención, hasta acercarse, tocarlos o acariciarlos, e incluso alimentarlos. Otras tienen consecuencias graves, como atropellamientos en carreteras y electrocuciones al desplazarse entre los cables y postes de luz.

Foto: Isabel Ruelas Mesa

Algunos de estas interacciones se relacionan con que los monos araña se parecen a los monos que solemos ver en caricaturas: su pelaje es oscuro, negro o marrón, su rostro y vientre son más claros, y tienen una cola larga y flexible que usan para colgarse de los árboles. Desde pequeños, muchas personas estamos acostumbradas a verlos representados con plátanos en la mano o comiéndolos. Esta exposición mediática ha llevado a que muchas personas en la Riviera Maya alimenten a los monos con plátanos y con una amplia variedad de diferentes alimentos.

Alimentar a los monos representa un riesgo tanto para los animales como para las personas. Esto cambia sus hábitos naturales de alimentación, los hace depender de los humanos y puede provocar agresiones, como mordidas o arañazos, cuando esperan comida. Además, el contacto cercano y la comida que las personas les dan pueden afectar seriamente la salud de los monos, que actualmente se encuentran en peligro de extinción.

Foto: Isabel Ruelas Mesa

Nuestra investigación se centra en comprender cómo las personas interactúan con los monos araña, con el objetivo de generar recomendaciones que favorezcan la coexistencia entre humanos y monos. Para lograr una convivencia sana entre humanos y estos animales, es sumamente importante no alimentarlos ni tocarlos. Respetar su comportamiento natural y mantener la distancia ayuda a proteger tanto a los monos araña como a las personas.

En 2015 visité por primera vez el proyecto Los Árboles Tulum, cerca de la ciudad de Tulum. Allí, monos araña y humanos conviven sin interacción directa. Gracias a la extensa selva que rodea las casas en este residencial y al cumplimiento de las reglas que prohíben alimentar a la fauna, los monos perciben a las personas como otro animal más de la selva y no como una fuente de alimento. Durante los últimos diez años, hemos evidenciado que evitar el contacto directo con los monos en este lugar favorece una coexistencia sostenible a largo plazo. Los residentes disfrutan observar a los monos brincar por las copas de los árboles, sin poner en riesgo ni a los animales ni a las personas.

Foto: Isabel Ruelas Mesa

La coexistencia entre personas y monos en la Riviera Maya es posible y, de hecho, es una práctica que los pueblos mayas han llevado a cabo durante siglos. La base para lograrlo es respetar la naturaleza y buscar formas de convivir y compartir los espacios, incluso en las ciudades.

Hoy, en un contexto de crecimiento urbano acelerado y expansión turística, la presencia de monos araña en zonas urbanas no es una anécdota, más bien es una señal de cómo se están transformando los ecosistemas de la Riviera Maya. La coexistencia entre personas y monos araña no depende únicamente de políticas públicas o proyectos de conservación, sino también de decisiones cotidianas y turismo responsable. No alimentarlos, mantener la distancia y respetar su entorno y su comportamiento natural son acciones simples que pueden marcar la diferencia entre una convivencia sostenible y un conflicto evitable.

Foto: Isabel Ruelas Mesa

Denise Spaan es Investigadora en el Instituto de Neuroetología de la Universidad Veracruzana y Exploradora de National Geographic. Con el apoyo en parte de National Geographic Society ha estudiado las poblaciones y el comportamiento de los monos araña en México por los últimos 12 años. 

Isabela Ruelas Mesa es veterinaria, especialista en estadística y estudiante de la Maestria en Neuroetología en la Universidad Veracruzana. Su tesis investiga como alimentar monos araña silvestres cambia su comportamiento y afecta su salud.