“Ganar el Premio Alfaguara me cumple el propósito de estar en toda Latinoamérica”: David Toscana
El escritor regiomontano sostiene que con su novela ‘El ejército ciego’, intentó escribir una historia universal.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
A lo largo de su carrera, David Toscana (Monterrey, 1961) ha ganado premios como el Xavier Villaurutia, Colima y José Fuentes Mares, los tres de amplio prestigio entre la crítica. No obstante, al regiomontano le faltaba un reconocimiento que lo pusiera en el aparador de los grandes escritores hispanoamericanos.
Hoy ese pendiente ha quedado saldado con la obtención del Premio Alfaguara de Novela 2026, por su novela El ejército ciego, relato donde cuenta la historia de un grupo de quince mil soldados búlgaros a quienes les quitaron los ojos.
El jurado del certamen conformado por los escritores Jorge Volpi, Brenda Navarro, Agustina Bazterrica, el periodista Óscar López y la agente Carla Enrich, destacó que, a través de su novela, Toscana trasciende el contexto histórico para plasmar una metáfora universal.
“Lo que siempre deseamos los escritores es que una novela literaria pueda llegar a muchos lectores”, precisa el narrador afincado en Europa desde hace varios años.
Si bien eres un escritor respetado por la crítica mexicana, eres un autor discreto y quizá poco conocido fuera del país. ¿Qué representa ganar el Premio Alfaguara?
Es la oportunidad que quería. He ganado algunos premios importantes, pero que no necesariamente traen lectores. Me parece que el Alfaguara me cumple el propósito de estar en toda Latinoamérica porque el libro se publicará de manera simultánea. Será mi primera oportunidad de este tipo, aunque también sé que estaré más expuesto a los azotes.
Tendrás más exposición mediática, quizá durante este año escribirás poco porque estarás viajando constantemente.
He hablado con ganadores el premio y me comentan que es mucho trajín. Hay quien termina en el hospital, otros con problemas nerviosos. A final de cuentas es una aventura deseable y hay que asumirla como un profesional. Me dicen también que aproveche porque terminaré con una tarjeta platino de alguna aerolínea.
¿Ya sabes en que gastarás el dinero del premio?
Lo disfrutaré. No pienso comprar deuda, así que no invertiré en ninguna propiedad. Prefiero tener algo en la cuenta para disfrutar, beber vino y tequila, y saber que tengo la renta pagada durante un buen tiempo.
¿Cuándo buscas un premio literario como el Alfaguara que también busca llegar a miles de lectores, abordas la escritura de una novela pensando en ciertas concesiones?
No, para serte indiscreto esta es la quinta vez que participo en el certamen. Si ahora funcionó es porque, aunque habla de una historia de hace mil años, dialoga con un presente en el que tenemos al menos dos guerras muy marcadas y la amenaza de otras tantas. Me parece que el jurado vio una especie de analogía o metáfora del presente. En lo personal intenté escribir una historia de peso universal y con los ingredientes necesarios para que sobreviva el paso del tiempo. Siempre trabajo pensando en elementos clásicos. En esta ocasión se combinaron algunos elementos. Se que no fue una decisión para el jurado y ahora sigue ver qué sucede con la novela porque una cosa es que le guste a un jurado y otra que funcione con los lectores de distintas lenguas. Ya se habla de algunas traducciones, la que más me entusiasma es la traducción al búlgaro porque la historia que cuento ocurre en Bulgaria.
Para esta novela partiste de un párrafo de un cronista bizantino del siglo XI, ¿qué encontraste ahí que te resonó en el presente?
Encontré la semilla de la novela. El párrafo habla de cuando los búlgaros pierden una batalla con los bizantinos. El emperador del ejército ganador tomó quince mil prisioneros y les mandó sacar los ojos, dejando uno de cada cien tuerto para que los condujera de vuelta a casa. Nos dice el cronista que cuando el zar Samuel los vio llegar en tal estado no tuvo la fuerza moral para resistir el espectáculo y murió de un infarto. Este párrafo es todo lo que existe sobre este acontecimiento. No tenemos a ningún cronista que nos diga lo que sucedió con estos ciegos después. Durante muchos años tuve este párrafo en la cabeza y me preguntaba cómo se cuenta una novela sobre quince mil ciegos hasta que de pronto, hace un par años encontré la solución y empecé a contarla.
Eres un autor afín a autores centroeuropeos, retomas un episodio que ocurrió hace más de mil años, es decir, eres un autor poco comercial. ¿A qué atribuyes el reconocimiento?
Es curioso. Cuando le otorgan un premio literario a una novela comercial la gente se lamenta y cuestiona la autenticidad; ahora que se lo dieron a una obra espero, literaria, habrá quien cuestione porqué no se la dieron a un autor más conocido. Es una paradoja, sin embargo, lo que siempre deseamos los escritores es que una novela literaria pueda llegar a muchos lectores.
Esto viene por la polémica alrededor del Premio Planeta. ¿Para qué sirven los premios literarios o de la industria editorial?
Hay dos o hasta tres tipos de premios. Uno a la carrera, otro a un libro publicado y otro a una obra inédita, en este caso el premio sirve como un aparato de promoción para lanzar un título. El Premio Planeta tiene una tendencia muy clara, últimamente no se lo dan a escritores sino incluso a gente de la televisión, en cambio el Alfaguara es otra cosa. Eliseo Alberto y Sergio Ramírez fueron los primeros en ganarlo y a partir de ahí encontramos a autores interesantes en su róster de ganadores.
En redes se dice que para que te lo dieran influyó el hecho de que hubiera dos mexicanos en el jurado.
Los mexicanos saben decidir tan bien como cualquiera. El jurado no sabe ni siquiera la nacionalidad de quien compite y me parece que hubo cierta sorpresa. Toda mi novela ocurre en Bulgaria y eso les dificultó ubicar la nacionalidad del autor. A las redes sociales no hay que hacerles tanto caso. Por otro lado, dos mexicanos no hacen mayoría y tampoco me consta que hayan votado por mí.
Por obvias razones, El ejército ciego ya es una novela importante en tu trayectoria. ¿Qué relación empiezas a tener con esta novela?
Por ahora la misma relación que como escritor tienes con una novela que no has publicado. Le tengo mucho cariño, pasé un tiempo en Bulgaria investigando. Me da gusto que mil 112 años después se cuente la historia la historia de estos quince mil ciegos. Creo que encaja bien en mi corpus narrativa. Hace bastantes años que salí de Monterrey y aunque ciertos temas son recurrentes con mi tierra, he escrito novelas que se ubican en sitios como Polonia o Jerusalem. Me gusta pensar que como escritor perteneces a universalidad que tiene que ver con el tiempo. La literatura te la posibilidad de crear mundos a través de las palabras. Mi prueba de fuego es Bulgaria, pero cualquiera que lea la novela se dará cuenta de que tampoco quiero hacer una novela histórica sino crear una leyenda a partir del acontecimiento de los ciegos. Es una novela que no intenta ser realista, sino entrar a este mundo donde las historias se van relatando hasta convertirse en algo viable.
¿Qué te ha dado a nivel literario, vivir en Europa?
He abandonado la idea de ser siempre un escritor regio. Antes promovía la frase: pinta tu aldea y pintarás el mundo; y ahora digo quiero pintar el mundo para pintar mi aldea.
¿Cómo ves a México desde afuera?
Por suerte voy mucho a México, al menos dos veces año y paso un buen tiempo. Cuando lo ves a través de lo que dice la prensa, parece un lugar donde no se puede vivir y en cambio cuando estoy allá me parece el lugar más bello y vivible del mundo tomando las precauciones.







