Trump combina el gran garrote y la diplomacia del dólar en Venezuela: Rafael Rojas
Rafael Rojas, director del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México, aseguró en 'Aristegui en Vivo' que el gobierno de Donald Trump está combinando estrategias de presión militar y económica sobre Venezuela, iniciando un proceso de supervisión sobre la sucesión política en el país liderada por la cúpula madurista.
- Redacción AN / MDS

El director del Centro de Estudios Históricos del Colegio de México, Rafael Rojas, describió este 2026 como “un año que empieza muy turbulento” y que podría “durar una década”. Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, el especialista se refirió a la reciente operación militar estadounidense en Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Rojas calificó la operación militar de Estados Unidos en Venezuela como una intervención quirúrgica “altamente tecnificada”, pero enfatizó que representa una grave violación a la soberanía del país, rompe con normas internacionales de larga data y altera los equilibrios geopolíticos establecidos en el Caribe desde principios del siglo XX.
El historiador ubicó la intervención en Venezuela dentro de un patrón histórico de influencias imperiales en el Caribe y recordó que, a comienzos del siglo XX, la región enfrentó tensiones entre potencias europeas y Estados Unidos.
Señaló que tras un bloqueo naval europeo a Venezuela durante la presidencia de Cipriano Castro, Washington intervino para consolidar su hegemonía sobre el Gran Caribe, incluyendo las islas de la región, parte de Sudamérica y el Canal de Panamá, estableciendo un precedente de intervención que influyó en la política estadounidense en la zona durante décadas.
En ese contexto, Rojas comparó las estrategias actuales con las de aquel periodo histórico: “Ahora Trump, en unos días, está juntando las dos estrategias, la del gran garrote y la de la diplomacia del dólar, y ha iniciado un periodo, yo sé que molesta mucho el término, pero sí de tutelaje de una sucesión autoritaria en Venezuela, conducida por un núcleo importante de la cúpula madurista encabezado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez”.
El especialista explicó que la soberanía de un país tiene dos dimensiones: por un lado, la interna, que reside en el pueblo y se ejerce a través de los órganos representativos, judiciales y ejecutivos; y por otro, la externa, que corresponde a la capacidad de los Estados de decidir sobre su territorio y actuar de manera autónoma en el ámbito internacional.
Sobre el contexto de la autocracia en Venezuela, Rojas explicó que “en el periodo de Maduro se fue perdiendo y a la vez se fue reforzando la dimensión geopolítica de esa autocracia. Maduro le abrió las puertas de par en par a potencias rivales de Estados Unidos y utilizó precisamente el petróleo para hacer de Venezuela un enclave geopolítico de resistencia a la hegemonía de Estados Unidos”, señaló.
Aseguró que las elecciones presidenciales del 2024 en Venezuela no lograron acreditar la victoria de Maduro, mientras que la oposición presentó evidencia del triunfo de Edmundo González Urrutia, cuya campaña fue coordinada por María Corina Machado. Este resultado dio lugar a un prolongado proceso de cuestionamiento y desconocimiento de la legitimidad del gobierno de Maduro.
Reconfiguración global del poder y unilateralismo
Rojas enmarcó la operación estadounidense en Venezuela dentro de un contexto global de reconfiguración de poder, señalando que desde 2022 las potencias han intensificado la protección de sus áreas de influencia. Consideró que la intervención en Venezuela evidencia el intento de Estados Unidos de reafirmar su posición hegemónica en el hemisferio occidental, con especial énfasis en el Gran Caribe, región que abarca Venezuela, Colombia, México y Centroamérica.
Apuntó que estos movimientos son parte de un cambio más amplio en el orden mundial: “Lo que no teníamos tan claro hasta ahora es que esa multipolaridad incluye un reforzamiento del unilateralismo de cada potencia en su área de influencia […] ese fue un periodo de tanteo, de prueba del gobierno de Donald Trump sobre qué tanto podía alcanzar o hasta dónde podía llegar en una operación militar terrestre en Venezuela, hasta que llegó a la conclusión de que podía hacerlo realmente sin mayor contención de esas potencias rivales”.
El historiador señaló que Trump se ha referido a México, Colombia y Cuba, “primero como posibles escenarios de réplicas de operaciones o intervenciones como la que tuvo lugar en Venezuela”, pero aclaró que el presidente estadounidense no se refiere “a réplicas exactas, sino a efectos colaterales de la operación venezolana y evidentemente sí hay un efecto colateral directo que tiene que ver con el control del petróleo venezolano”.
Explicó que, de concretarse la estrategia estadounidense en coordinación con el gobierno de Delcy Rodríguez, de “acceso privilegiado, prioritario al petróleo venezolano, cambia todo, porque con eso China deja de ser el principal comprador del petróleo venezolano, Cuba deja de ser uno de los principales o el principal beneficiado del programa de subsidios energéticos desde la época de Chávez”.
Rojas recordó que “en el periodo de mayor entendimiento entre Chávez y Fidel Castro, Venezuela enviaba a Cuba 100 mil barriles de petróleo diarios y hoy está enviando, bueno desde el año pasado, está enviando menos de 12 mil, está enviando menos que México”.
Escenarios distintos para México y Colombia
Respecto a México y Colombia, el especialista subrayó que Trump contempla escenarios distintos: “Naturalmente que México está pensando en un incremento del intervencionismo directo de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico. Y en Colombia, también de otra manera, porque ya acaba de anunciar el presidente [Gustavo] Petro que se reunirá pronto con Trump. Y yo creo que lo que veremos en Colombia es una intervención más bien electoral, como la que vimos ya en Argentina con [Javier] Milei y con Castro en Honduras también recientemente”.
Consultado sobre si este tipo de intervenciones tenía precedentes históricos, Rojas señaló que no, recordando que él se formó en el periodo final de la Guerra Fría y en la posguerra fría, una época marcada por el multilateralismo y el papel de los organismos internacionales. Según el historiador, tanto Trump como el presidente ruso Vladimir Putin han desafiado ese orden establecido, marcando un adiós a las normas de la posguerra fría.
Rafael Rojas señaló que la retirada de Estados Unidos de tratados y organismos internacionales representa un proyecto abierto de ruptura con el internacionalismo liberal. Explicó que, para Trump y sus ideólogos, los principios asociados al multiculturalismo y lo políticamente correcto son considerados hipócritas y deben dejarse atrás, dando paso a una reconfiguración de las potencias en su propia área de influencia, basada en soberanía y normas propias, con una combinación de nativismo y aislacionismo que rompe con las reglas internacionales establecidas tras la posguerra fría.
Sin embargo, en torno a las posibles repercusiones a mediano plazo, Rojas se mostró cauteloso. Advirtió que si el proyecto venezolano avanza, “uno de los efectos que tendrá, ya lo estamos viendo en Colombia, es que esos gobiernos del Gran Caribe, especialmente de los países medianos […] se van a adaptar a un modus operandi de sus relaciones con Estados Unidos muy parecido al que sostiene México, sobre todo en los últimos años”.
“Muy probablemente el Gran Caribe se convierta en una de las prioridades de la política exterior de México en lo que queda del sexenio”, concluyó.

