Pueblo maya de Yucatán denuncia minería que arrasa selva, cenotes y vestigios arqueológicos
El pueblo maya de Yaxcopoil, Yucatán, denunció actividades mineras que deforestaron selva, dañaron cenotes y vestigios arqueológicos, sin consultar a la comunidad.
- Redacción AN / GER

La comunidad maya de Yaxcopoil, en Umán, Yucatán, presentó denuncias formales contra actividades de minería a cielo abierto que, sin aviso, deforestaron su selva, afectaron cenotes y destruyeron vasijas prehispánicas. Ante la falta de respuesta oficial, el pueblo montó guardias comunitarias para proteger su territorio.
A mediados de enero, todo cambió para los habitantes de Yaxcopoil. Sin previo aviso, sin consulta y sin que ninguna autoridad les informara, maquinaria pesada –tractores, bulldozers y excavadoras– entró a su territorio. El objetivo: la extracción de material pétreo (piedra). La consecuencia inmediata fue la tala de selva, la destrucción de cenotes y el desplazamiento de la fauna silvestre, como venados y coatíes.
Pero el daño fue más profundo. La actividad también alcanzó vestigios arqueológicos prehispánicos cercanos al pueblo. Frente a esta situación, la comunidad tomó una decisión colectiva.
Guardias comunitarias y el hallazgo del INAH
El domingo 18 de enero, Yaxcopoil realizó una asamblea. Acordaron establecer guardias permanentes para detener los daños y exigir información sobre las empresas o los permisos involucrados. Esas guardias se mantienen hasta hoy, señalan, sin que ninguna autoridad haya acudido a dialogar.
La única institución que llegó fue el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En una inspección, sus personal “constató… que se había afectado el patrimonio arqueológico y cultural del pueblo, pues encontraron vasijas prehispánicas rotas”. Tras una segunda visita que corroboró los daños, el INAH clausuró las obras.
A pesar de la clausura, la incertidumbre y el riesgo de que las actividades continúen persistieron. Por ello, este 4 de febrero, representantes del pueblo presentaron denuncias formales ante la Semarnat, la Profepa, la SDS y el propio INAH por las afectaciones ambientales, territoriales y al patrimonio cultural.
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El comunicado señala que esta problemática no es aislada. La minería de material pétreo “se ha expandido e incrementado en los últimos meses en el estado de Yucatán“, afectando a varios pueblos mayas alrededor de municipios como Mérida, Umán y Chocholá, con impactos en la salud, los ecosistemas y el agua.
El pueblo maya exige a las autoridades que “se respeten sus derechos colectivos al territorio, a la autonomía, a la información“. Piden una investigación seria, sanciones, la clausura permanente del proyecto y medidas para reparar el daño causado.
También hacen un llamado para que no se criminalice su protesta pacífica, respetando sus formas de organización, como las guardias comunitarias que, por ahora, son la principal barrera para proteger su territorio y su legado.













