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Las moléculas de Marte reavivan una vieja pregunta: ¿hubo vida?

Gracias a los análisis del robot Curiosity en la superficie marciana, el planeta rojo vuelve al centro del debate: no hay pruebas de vida, pero sí una química orgánica compleja que puedo hacerlo posible.

  • Redacción AN / MDS
03 May, 2026 01:28
Las moléculas de Marte reavivan una vieja pregunta: ¿hubo vida?
Marte en el año 2000. Imagen: NASA/JPL.

Por Julio García G. / Periodista de Ciencia

Desde aquellos tiempos –a finales del siglo XIX y principios del XX– en los que se creía que Marte era un planeta rebosante de vida, los seres humanos hemos ido cambiando nuestra percepción de este, sobre todo por la utilización de sondas y robots que se han aventurado a descender en su superficie y que han transformado nuestra perspectiva.

El primero en considerar que en Marte existían canales artificiales elaborados por seres inteligentes fue el astrónomo estadounidense Percival Lowell, quien a su vez se basó en los trabajos de otro astrónomo, el italiano Giovanni Schiparelli, para sostener sus afirmaciones.

Lowell creía en la existencia de canales debido a que los telescopios de la época eran muy limitados y porque, además, Marte presenta cambios estacionales que en su momento parecían vegetación 

En 1976, gracias a la misión Viking de la NASA, las especulaciones en torno a la presencia de vida marciana aumentaron, luego de que la nave revelara un rostro con características humanas en una región llamada Cydonia. 

La “cara” de Marte resultó ser una imagen con una muy baja resolución y la iluminación generaba sombras muy marcadas, lo que hacía que se creyese que era un rostro porque nuestro cerebro en ocasiones tiende a reconocer patrones familiares allí donde no los hay; espejismos como ver caras, animales o figuras en las nubes.  

Por otro lado, lo que ahora se sabe es que el llamado “planeta rojo” es muy seco y frío. Además, posee una atmósfera extremadamente delgada –compuesta por más del 95% de dióxido de carbono– en comparación con la Tierra y las temperaturas pueden descender a -100°C o menos. Al tener una atmósfera tan delgada, esta no protege demasiado de la radiación solar y del impacto de meteoritos pequeños. 

Dos fotografías del Viking de la “cara” en Marte. Imagen: Wikimedia Commons.

Ahora bien, a pesar de que actualmente Marte es un planeta árido e inhóspito, la interrogante en torno a si hubo vida o no en el pasado sigue prevaleciendo y los científicos aún no han podido responder con certeza.

Afortunadamente, para revelar si hubo vida o no dicho planeta (un asunto que a todos nos concierne porque podría explicar el origen de la vida en la Tierra y en otros sitios del Universo) desde 2012 el robot Curiosity se dio a la tarea de excavar y analizar una roca que se encuentra en una montaña cuyo nombre es Monte Sharp, la cual tiene unos 5 kilómetros de altura y se encuentra dentro de un inmenso cráter (el cráter Gale). 

A pesar de las complicadas condiciones de la zona en las que realizó las excavaciones, Curiosity ha revelado que en esta roca existen 21 moléculas de carbono, de las cuales siete son inéditas en el planeta. 

Pero, ¿por qué es tan importante el hallazgo de carbono en esta roca?

Resulta que el carbono, uno de los elementos químicos más abundantes, es fundamental para que surja la vida ya que de él pueden formarse el ADN y el ARN, dos ácidos nucleicos fundamentales para almacenar y transportar la información genética. 

El robot Curiosity de la NASA. Foto hecha de sí mismo el 25 de octubre de 2020. Imagen: NASA/JPL-Caltech/MSSS.

Entre las moléculas recientemente identificadas por el robot de la NASA se encuentra un heterociclo de nitrógeno, el cual está formado por un anillo de átomos de carbono que incluye nitrógeno. 

Este tipo de estructura molecular es la base del surgimiento de la vida debido a que, como lo explica Amy Williams de la Universidad de Florida, a través de un comunicado emitido por la NASA, y quien publicó recientemente un trabajo en la revista Nature en torno a los últimos hallazgos del robot Curiosity, “este descubrimiento es muy significativo ya que estas estructuras pueden ser precursores químicos de moléculas nitrogenadas más complejas”. 

Y añade: “nunca con anterioridad se habían encontrado heterociclos de nitrógeno en la superficie marciana ni se habían confirmado en meteoritos marcianos”.

Junto con el hallazgo de heterociclos, la Agencia Espacial estadounidense también ha anunciado el descubrimiento de otro compuesto al que muchos consideran fascinante: el benzotiofeno, una molécula que contiene carbono y azufre y que se ha encontrado en numerosos meteoritos. 

De hecho, algunos científicos creen que estos objetos que provienen del espacio, junto con las moléculas orgánicas que contienen, fueron el origen de la química prebiótica en el Sistema Solar primitivo. 

Imagen artística del benzotiofeno. Imagen generada por IA. 

Si algunos de los componentes fundamentales para que surja la vida pueden llegar a la Tierra y a otros planetas a través de meteoritos, quizá entonces este hecho refuerce a la panspermia, una hipótesis un tanto polémica que afirma que la vida no se originó directamente en nuestro planeta, sino que llegó desde el espacio, transportada por meteoritos, cometas o polvo estelar. 

Probablemente la vida en la Tierra –y quizá también la vida en Marte, si alguna vez la hubo– pudo haber surgido a partir de un conjunto de factores tanto internos como externos, es decir, a partir de mundos que ya de por sí albergaban las condiciones para que esta pudiera aparecer y, al mismo tiempo, a través de cuerpos, como los meteoritos, que posiblemente transportaron los componentes fundamentales.  

En este sentido, otra de las preguntas que los científicos se han hecho en torno a los recientes descubrimientos del robot Curiosity es si los heterociclos y otros compuestos que contienen carbono son el resultado de procesos geológicos internos o si, en cambio, realmente son el resultado de vida pasada.

Estas preguntas podrían haberse logrado resolver en esta década. Sin embargo, y desafortunadamente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto en pausa un proyecto denominado Mars Sample Return, cuyo objetivo era traer a la Tierra muestras obtenidas por otro robot que también se encuentra en la superficie marciana, el Perseverance, para ser analizadas en laboratorios más sofisticados. 

La panspermia es la hipótesis que afirma que la vida vida no se originó directamente en nuestro planeta, sino que llegó desde el espacio. Imagen: Shutterstock. 

La obsesión de nuestra especie por encontrar respuestas a todo lo que nos rodea es producto de nuestra curiosidad innata (producto de millones de años de evolución).

Si no hubiésemos desarrollado esta curiosidad, quizá ahora mismo no nos estuviésemos preguntando sobre nuestro propio origen y sobre el misterio que envuelve a la existencia o no de otras civilizaciones en el Universo.

Queda abierta la cuestión de si la vida en el cosmos es un hecho fortuito o si, en cambio, pude surgir sin muchos problemas, a pesar de la gran cantidad de condiciones y requerimientos que deben cumplirse para que esta aparezca. 

Además, una cosa es la vida inteligente, aquella que es capaz de cuestionarse sobre su propia existencia, de crear arte y tecnología, y aquella que solo está ahí, como los demás animales, las plantas y otros organismos.

En Marte pudo haber vida, pero quizá no fue vida inteligente. ¿Por qué en la Tierra sí pudo desarrollarse y prevalecer? Las dudas siguen sobre la mesa.

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