Naturaleza AristeguiNaturaleza Aristegui

“La violencia es desgraciadamente, un factor en la comunicación en el país”: Claudio Lomnitz

El autor de ‘Antropología de la zona del silencio’, analiza los mecanismos de comunicación del crimen organizado y su impacto en la sociedad.

  • Redacción AN / HG
01 Mar, 2026 08:51
“La violencia es desgraciadamente, un factor en la comunicación en el país”: Claudio Lomnitz

Por Héctor González

A partir de su ingreso a El Colegio Nacional en 2021, el antropólogo Claudio Lomnitz se ha dedicado a estudiar los efectos de la violencia en el país. Los resultados de sus investigaciones han dado pie una serie de conferencias publicadas en formato de libro por el sello Era. Los primeros fueron El tejido social rasgado y Para una teología política del crimen organizado.

El tercero y último de este proyecto es Antropología de la zona de silencio, trabajo que analiza la comunicación en sitios donde la libertad de expresión está acotada por las dinámicas del crimen organizado.

A unos días de la captura y ejecución de Nemesio Oceguera Cervantes “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, por parte de la Guardia Nacional, Lomnitz analiza los efectos de este hecho en términos de comunicación.

Con este tomo concluye una serie de publicaciones relacionadas con ciclos de conferencias y talleres impartidos en El Colegio Nacional. ¿Qué reflexión le produce esta saga?

Para mí ha sido todo un viaje. Gracias a El Colegio Nacional he podido escribir conferencias regularmente y con investigación nueva. Es material original de principio a fin y espero que sea un aporte para la discusión pública, a partir de un acercamiento antropológico a un fenómeno toral en la vida pública mexicana. El primer tomo, El tejido social rasgado, intenta entender lo que pasó la policía y cómo se perdió la capacidad reguladora que tenía el viejo régimen. En los años ochenta y noventa se desbarató el orden antiguo y empezó a generarse lo que estamos viviendo, desde luego 2006 fue un año importante. La declaración de guerra contra las drogas fue un momento clave, pero no fue ahí donde empezó todo. El segundo tomo Para una teología política del crimen organizado, se pregunta ¿qué pasa culturalmente cuando tienes un quiebre moral de este tamaño? Ahora pasan cosas que antes no como el desmembramiento de cuerpos humanos, la vejación, la desaparición como un sistema. En este último, Antropología de la zona del silencio, se presenta un estudio de caso orientado a la relación entre violencia y comunicación. El año pasado di un ciclo que llamado Pensar la desaparición, que todavía no he publicado, tengo que revisarlo. Este no es parte de la trilogía, pero está dedicado específicamente al tema de la desaparición.

Este caso de estudio es Zacatecas, un estado que se convirtió en un cruce entre el Cártel de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación. ¿Qué balance hace de lo sucedió en términos de comunicación tras el operativo de hace unos días?

Lo que hemos visto en los últimos días tiene totalmente que ver con el meollo del libro. Zona de silencio es un término que salió del periodismo a partir de la experiencia de la represión y los asesinatos de periodistas; y de la intimidación a los medios. Se empezó a hablar con mucha preocupación y con mucha razón de que había zonas, no solo de México, en donde ya no había mucha capacidad de reportear y generar indagación periodística. Incluso pasa lo mismo con la investigación antropológica y sociológica. Ya hablamos de una cantidad importante de gente que no ha podido salir a hacer trabajo de campo en determinados sitios. El libro intenta entender que en una zona de silencio hay una articulación entre el rumor personal e interpersonal (redes sociales) y la producción de la noticia que es diferente, y que está impactada por la dificultad de generar investigación. La violencia necesita a fuerza un suplemento de comunicación. Por ejemplo, en el Estado de México a la altura de Lerma, cierran la carretera con carros quemados después de lo de “El Mencho”; el carro quemado en sí mismo no dice lo que está pasando. Tienes que sumar el carro quemado a la noticia. Si no tienes la noticia, no hay nada, es un carro quemado. Ahí vemos que la violencia en sí misma necesita un suplemento de comunicación, sobre todo cuando se está usando para mandar un mensaje, es decir, la violencia tiene un propósito de comunicación. El problema es que ese mensaje no es claro, esa es la dinámica de la zona de silencio, una dinámica de mucha especulación e interpretación.

Hace una semana vimos esto, pero en un nivel macro, al hacer estos bloqueos a nivel nacional, ¿se podría pensar que el mensaje se mandó al gobierno federal y no a los locales como se solía hacer?

Eso sí me sorprendió, al ocurrir estos bloqueos en tanta diversidad de lugares, es verdad que el mensaje pasó directamente al nivel federal. Me parece que esto genera mucha tensión, porque sugiere que desde el punto de vista de la gente que está operando en esa organización criminal, se está buscando una negociación a nivel federal.

¿Cómo percibió la estrategia de comunicación por parte del gobierno federal?

Yo estoy fuera de México y cuando uno sale del país no tiene una visión muy confiable. Me informo por lo que dicen los periódicos y justamente en la lógica de la zona de silencio, todo lo que sucede fuera de los periódicos es muy importante, así que no sé muy bien que contestar. Mi impresión es que han manejado bien la situación en términos de comunicación. Lo que no estoy nada seguro es qué tan controlada esté la cosa. Las reacciones al operativo que vimos el domingo pasado, nos dejaron ver que el CJNG tiene la posibilidad de generar bloqueos en muchos espacios. No necesita volver a hacerlos, ya es suficiente con que lo hagan en uno o dos lugares. A través de la presión que ejercen buscan una negociación que los satisfaga.

En términos del lenguaje de la violencia, ¿qué precedente a nivel social sentaron los bloqueos, y quemas de autos y tiendas?

 Hay muchos antecedentes similares, pero a nivel local. En Cuernavaca en 2009, cuando murió Arturo Bertrán-Leyva, se mandaban mensajes por redes para que nadie saliera a las seis de la tarde, por su puesto las redes no estaban tan desarrolladas como ahora. No veo novedad en ese sentido. Lo que sí me parece novedoso es lo que al suceder en muchos estados y en muchas ciudades simultáneamente, el interlocutor inmediato es el gobierno federal y no el estatal. No sabría decir si ya hay un público nacional para esta comunicación, los mensajes siempre van en dos sentidos: a tales y cuales actores en el gobierno y por medio de la sociedad. La sociedad a veces es rehén y otras una fuente de presión. En este caso también hay una amenaza al turismo y el Mundial.

¿Qué tan importante es apoderarse de la narrativa, los mensajes y el discurso de lo que pasa?

Quizá es lo más importante y eso me parece un poco lamentable. Ante la intención de controlar la narrativa pareciera que nos hemos rendido ante la capacidad de controlar la realidad. El tema de la desaparición es quizá el que lo hace más evidente. Una diferencia entre el homicidio y la desaparición es que la desaparición nunca se termina. Sabemos que mucha de la gente desaparecida está muerta, pero desde el punto de vista de cualquier familiar o cualquier amigo, no sabe si está viva o no, por eso es algo tan persistente y que no deja de existir. El manejo de la narrativa tiene una capacidad limitada, por ahí puedes contentar un poco a un movimiento o hacerles concesiones a ciertos colectivos, pero al final la gente quiere a su familiar y la realidad no desaparece. Ese ejemplo vale para todo lo demás. Entiendo que todo gobierno, organización o empresa, necesita una política de comunicación, este gobierno la tiene y me parece que lo saben hacer bastante bien, el problema es la otra parte y que tiene que ver con la realidad, en eso han fracasado tremendamente.

¿Podríamos pensar que la mayor parte del país es zona de silencio?

Sí, pero no en el sentido de que no haya libertad de prensa o de expresión. Si en tanto que la libertad de expresión está impactada por la violencia y una constante amenaza. La violencia es desgraciadamente, un factor en la comunicación en el país. Evidentemente no es lo mismo Culiacán que la Ciudad de México, pero la dinámica y el impacto de la violencia sobre el rumor, sobre la relación entre el rumor y el medio, ya es un factor relevante a nivel nacional.

Temas Relacionados